La
semana pasada, los voluntarios de la biblioteca flotante más grande del
mundo, Logos Hope, visitó Punta Arenas, como asimismo el Complejo
Penitenciario, donde entregó lentes y biblias a más de 140 internos.
En
esa oportunidad, un santiaguino condenado por un asalto cometido en
Punta Arenas, reflexionó y se mostró arrepentido, como también agradeció
que sean incluidos en la sociedad. “Esto refleja que no nos marginan de
la sociedad como personas privadas de libertad. Se ve que hay una
preocupación y que nos están incluyendo como presos, porque somos
personas que hemos cometido errores, pero para nosotros es importante
que nos aconsejen y hablar de Dios, porque como internos es difícil
lograr tener lentes o una biblia por ejemplo, de repente nos marginan
por ser personas que cometemos errores”. señaló Francisco Javier Verdugo
Gutiérrez.
El
interno de la cárcel señaló que es oriundo de Santiago y que lleva 15
meses cumpliendo una condena por un robo con intimidación, a la cual fue
condenado a cinco años y un día. “Todo esto, que nos vengan a visitar,
es un impulso para seguir adelante y luchando. Los consejos que nos
dieron no da fuerzas, porque es difícil estar lejos de tu tierra, es
difícil estar privado de libertad, alejado de tu gente, por eso estar
arrepentido de lo que uno comete hace pensar”:
Verdugo
Gutiérrez hoy cumple 30 años y los pasará privado de libertad, luego de
ser condenado por haber estado involucrado en los hechos que se
registraron alrededor de las 22.30 horas del lunes 4 de diciembre de
2017, cuando la víctima C.L.G. se encontraba trabajando como
recepcionista en el apart hotel ubicado en calle 21 de Mayo 1299 de
Punta Arenas, hasta donde llegó el imputado cubriéndose el rostro con un
polerón que portaba en sus manos, ingresando violentamente y gritando
que se trataba de un asalto, arrebatándole a la víctima de manera rápida
y violenta dos computadores notebooks que la víctima mantenía en el
escritorio la afectada. Tras esto el imputado huyó por calle 21 de Mayo.
Consumado
el delito, se realizó la denuncia a Carabineros que, a través de su
sección investigadora, logró determinar la identidad del imputado a
través de las grabaciones que quedaron guardadas en las cámaras de
seguridad del hotel, logrando dar con el imputado alrededor de la 1.30
horas sentado en la barra del local nocturno Rilán 2 de calle Errázuriz, donde se le encontró en una mochila los dos computadores portátiles.