No
volvió a pisar la sede del ex Congreso Nacional, a conectarse por Zoom a
las sesiones, ni a aparecer en las reuniones del que fue su colectivo.
Ya pasaron tres meses desde que el -hasta hoy- constituyente Rodrigo
Rojas Vade tuvo que revelar su mentira y dejar de asistir a su trabajo.
Pero hasta esta fecha aún no ha utilizado ninguno de los mecanismos que
le permitirían dejar su puesto y, así, dejar de percibir su sueldo.
De
ese masivo incendio que vivió la Convención Constitucional -quizás el
más grande desde que comenzó a funcionar el organismo-, quedan algunas
llamas. Los constituyentes reconocen, incluso los de su misma lista, que
ya no se habla del asunto, que el tema se cerró, y que lo único que
están esperando es que el Congreso apruebe un mecanismo que le permita
renunciar y detener el pago de su remuneración. Ese punto es, a juicio
de algunos, el último foco conflictivo ante la opinión pública. Justo
este fin de semana se cumplen tres meses desde que se descubrió su
engaño y esa fecha coincide nuevamente con el momento en el que Segpres
deposita el sueldo a los convencionales. Rojas Vade aseguró -a través de
su abogado Tomás Ramírez- que está donando su remuneración, pero no hay
comprobantes públicos de aquello porque, según aseveró su representante
legal un par de semanas atrás, prefiere quedar “anónimo”. El problema
del sueldo “aún cuando diga que está donando su sueldo, no es decisión
de él hacia dónde se van esos recursos, porque son públicos. Me parece
pésimo, es precisamente lo que los chilenos no quieren, abusos. Ahora,
la Convención no solo se ha desprestigiado por este evento, sino que por
varios más y bastante seguidos”, opina Constanza Hube (UDI). Dado que
Segpres no puede dejar de pagarle y hasta Contraloría desistió
pronunciarse sobre el hecho, lo único que resta es que renuncie usando
un mecanismo que aún no existe o calificando una enfermedad “grave” que
le impida seguir en el cargo ante el Tribunal Constitucional. No
obstante, hay dudas de si el TC sería competente en este caso y, además,
en su propio entorno reconocen que la enfermedad que supuestamente
padecería no es inhabilitante. En su círculo también se barajó la opción
de que se ausentara del país sin permiso por más de 30 días -que no
implica una renuncia, sino una cesación del cargo-, pero con una
investigación abierta consideraron que podría “verse mal”, de acuerdo
con lo que comentan allí. “Él tenía un montón de maneras de hacer
patente que está rechazando la plata, que reconoce que se le está
pagando y no está trabajando, pero no da ninguna señal. Me parece muy
malo, no solo para La Lista del Pueblo, sino para toda la política en
general o esta política nueva que pretende cambiar las malas costumbres
que se han instalado”, critica Luciano Silva (RN).
“Nadie
menciona que el D13 (distrito) tiene un delegado menos, que las vecinas
no están siendo representadas en la Convención y no pueden dimensionar
el daño que se hace a la zona sur de Santiago. La persona aludida podría
ausentarse más de 30 días del país sin autorización de la mesa y se
soluciona el problema de su remuneración y renuncia”, tuiteó esta semana Ingrid Villena (Pueblo Constituyente), su excompañera de lista y distrito.
Además,
la reforma que el Congreso está tramitando para dar una salida formal a
su situación se entrampó, pues si bien existirían apoyos suficientes
para aprobar un mecanismo de renuncia, no ocurre lo mismo con el de
reemplazo.
Así,
en la Convención están empezando a asumir que este será el escenario
hasta el fin del mandato constitucional. Pero la ausencia de Rojas Vade
sí es problemática en su sector por un asunto: se acerca el periodo de
aprobación de normas y cada respaldo será importante para llegar a los
2/3.
(Emol).