El
Cementerio Municipal, junto con ser un atractivo turístico es, por
sobre todo, uno de los patrimonios históricos más importantes de Punta
Arenas que, no por nada, recibe la visita de miles de visitantes
nacionales y extranjeros que llegan a nuestra ciudad durante todo el
año.
Claudio
Carrera, administrador del camposanto, señaló que en las ocho hectáreas
que ocupa el cementerio, existen diez mil sepulturas en tierra y se
cuenta con siete mil nichos, en doce cuarteles ubicados en el sector
norte y nueve en el sector sur.
Muchas
personas califican al cementerio como el lugar donde reposan “los
imprescindibles”, con ironía y humor negro, pero en el perímetro que
conforman las calles Angamos, por el sur; Lautaro Navarro, por el
oriente; la Avenida Bulnes, por el poniente, y calle Bilbao, por el
norte, guarda no sólo los restos mortales de miles y miles de
magallánicos y extranjeros que fueron sepultados en medio de las
avenidas flanqueadas de cipreses, sino que, además, la historia de la
ciudad desde hace más de un siglo.
Personal.
“Nuestro
personal se encarga de la mantención y ornamentación adecuada del
cementerio y esa no es una tarea fácil porque hay que enfrentar
dificultades y reclamos, aparte de estar atentos para evitar que
elementos antisociales causen daños en las sepulturas, roben ornamentos
de gran valor afectivo para los deudos de un fallecido o, como
recientemente ha ocurrido, pese a nuestros esfuerzos, profanen el lugar
donde las personas que fallecieron reposan en paz, la paz de los
muertos”, explicó Carrera.
“Es
probable que las conversaciones que ha venido sosteniendo el alcalde de
Punta Arenas, Claudio Radonich, con la dirigencia deportiva dueña del
Gimnasio de la Confederación, lleguen a buen término y se pueda
recuperar poco más de dos hectáreas que formaron parte de los terrenos
originales que tuvo el cementerio y que, con el tiempo, como aporte a lo
deportivo, se entregó en comodato a la Confederación Deportiva”, añadió
el administrador del cementerio.
Si
eso se lograra, según Carrera, “tendríamos cementerio para un largo
tiempo más”, reiterando que “el problema no son los muertos sino las
personas que están vivas”.
“Las
estadísticas indican que, cada año, en Punta Arenas se registran unos
novecientos fallecimientos y de ese total, un sesenta y algo más por
ciento, es decir no menos de seiscientas cincuenta fallecidos son
acogidos aquí, en el cementerio, un lugar digno”, agregó Claudio
Carrera.
Abandonos.
El
cementerio municipal presenta decenas de sepulturas abandonadas por
largos años, sin señales de haber sido visitadas, adornadas, pintadas o
haber recibido flores, aunque sean artificiales.
“Los
familiares y los deudos de quienes yacen en ellas pudieron haber
fallecido hace tiempo; pudieron haberse ido de la región o, simplemente,
sus descendientes se olvidaron de esos parientes fallecidos, lamentable
olvido en el que ayudó el tiempo”, indicó el administrador, reiterando
que, De todas maneras, los trabajadores contribuyen a mantenerlas en condiciones más que aceptables, aunque haya más de una que ya no resiste más arreglos.
“Y,
ante ese cuadro, surge la importancia de que se realicen cremaciones,
como una solución a futuros abandonos u olvidos”, dijo Claudio Carrera,
agregando que existen 580 columbarios para la venta, por un valor de 370
mil pesos, perpetuo, de los cuales la mitad ya está vendido.
Respecto
de las sepulturas en tierra, el valor del metro cuadrado de terreno es
de un millón 634 mil 220 pesos y la superficie mínima para una de ellas
es de tres metros cuadrados.
Cierto
es que hay tumbas familiares, mausoleos, como los que están a la
entrada del camposanto o destinados a entidades societarias, como la
Cruz Roja, los Bomberos, Carabineros, entre otras, cuya superficie puede
llegar y de hecho ya la tienen, a los cincuenta metros cuadrados.
Planes de compra.
Claudio Carrera recibe decenas de visitas cada día en razón de las numerosas obligaciones administrativas y financieras que le impone el cargo de administrador.
“Pero
hay que darse tiempo para escuchar a los familiares y deudos de los
fallecidos. Explicarle los mínimos detalles de todo el proceso, de la
compra de terrenos, de nichos y de las cremaciones”, explicó el
administrador.
E
insiste en señalar que no es una tarea fácil, pero sí delicada, en la
cual le ayuda su profesión de sicólogo, porque hay sentimientos de por
medio, hay dolor y, como se ha dicho, “el dolor del duelo duele más”,
porque quienes ya partieron de este mundo ya no estarán junto a sus
seres queridos y esas ausencias que rompen las rutinas de tantas
personas generan angustia, pena y, obviamente, dolor.
Pero
Claudio Carrera y quienes trabajan con él en el Cementerio Municipal,
no se amilanan y tienen muy claro que “los muertos descansan en paz… los
vivos son el problema”.