Este fin de semana se conmemoró el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, una efeméride designada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para honrar la contribución fundamental de las mujeres en los campos científicos y tecnológicos.
Más que una simple fecha en el calendario, este día invita a reflexionar sobre la importancia de la equidad, la diversidad y la inclusión en el ámbito científico, asegurando que todas las personas, especialmente las mujeres, tengan acceso y oportunidades en este campo crucial. Es una ocasión para reconocer el talento y la dedicación de las mujeres en la ciencia, así como para reafirmar nuestro compromiso con un futuro donde la ciencia esté abierta y accesible para todas y todos.
Las cifras reveladas en el más reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) no pintan un panorama alentador a nivel mundial: únicamente una de cada tres personas que hacen investigación es mujer. Este dato subraya la persistente brecha de género en el ámbito científico y nos recuerda la importancia de seguir trabajando para promover la participación equitativa de las mujeres en la investigación y la innovación.
Sin embargo, estadísticas del Instituto Antártico Chileno (INACH) nos dan otra mirada de lo que sucede en la realidad antártica de nuestro país.
En primer lugar, el INACH está compuesto por un 41 % de mujeres, que en cargos de jefatura el porcentaje aumenta a un 46 %. En segundo lugar, la organización ha promovido la capacitación en temas de género entre su personal. En 2021, el 52,6 % del personal había recibido al menos una capacitación en esta área y para el año 2022, esta cifra aumentó al 65,8 %.