Por
tercer día consecutivo en esta semana, los empleados públicos de Punta
Arenas se movilizaron debido a la crisis y el descontento social que
existen en el país, exigiendo mejoras en todos los sectores.
La
movilización partió pasadas las 11.30 horas de este miércoles desde el
monumento a la Goleta Ancud, con la participación de más de cien
trabajadores que se manifestaron de forma pacífica, tónica que se ha
mantenido toda la semana.
Al
llegar a la Intendencia, los empleados públicos ingresaron al recinto
violando la seguridad y llegando hasta el balcón del edificio donde
ondearon sus banderas de forma simbólica y recibiendo el saludo de los
integrantes de la marcha que repletaban a esa hora la Plaza Benjamín
Muñoz Gamero.
En
su interior, nadie se explicaba lo que pasaba, todos se miraban las
caras preguntándose cómo habían entrado. Incluso, dos dirigentes casi
llegaron hasta la oficina del intendente, José Fernández y lo más
inexplicable es que en ningún momento las autoridades que se encontraban
dentro del edificio llamaron a seguridad.
Después
de todos los acontecimientos, fue la coordinadora regional de seguridad
pública, Jénnifer Rojas, quien tuvo que poner orden dentro del edificio
y calmar las aguas con las manifestantes que indicaban que “éste ha
sido el Gobierno más intransigente de los últimos años”.
Uno
de los dirigentes que logró entrar a la Intendencia señaló que “en
realidad fue una toma simbólica de la Intendencia. Nosotros no fuimos a
solicitar audiencia o alguna reunión, ninguna de las dos”.
Después
de plantear todas sus peticiones, los dirigentes accedieron a retirarse
del lugar sin resistirse a las peticiones de Rojas, quien en ningún
momento perdió la calma, pero sí le manifestó a una de las dirigentas
que “no voy a conversar con usted porque es una falta de respeto”.