Patricio Fernández, alcalde de Cabo de Hornos, posee una distinción única en Chile: es alcalde, hasta cierto punto, de dos comunas, una en plena operación como es Cabo de Hornos, cuya localidad principal es Puerto Williams y otra que, en gran medida, existe solo en el papel, pero cuya importancia geopolítica es innegable: la comuna Antártica.
Según explica, ello se debe a los últimos cambios legales aprobados al Reglamento del Estatuto Antártico y que le han permitido al jefe de la (o las) comunas más australes del mundo, participar en mesas de trabajo junto a representantes de la Dirección de Fronteras y Límites, (Difrol), dependiente de la Cancillería, además de autoridades nacionales y regionales. “Es un avance muy importante y que agradecemos el que se pueda llevar la voz de nuestros habitantes a estas instancias… es algo que se está trabajando con mucha seriedad y desde ya está el interés, expresado por el gobernador regional de que en un futuro, pueda ser posible sesionar desde la Antártica, como muestra de la presencia chilena en el territorio”, indicó.
Se trata de un diálogo que se ha extendido a lo largo de los últimos seis meses y en el cual el alcalde tiene grandes expectativas.
Pero…
Sin embargo, a la hora de repasar los avances concretos, Fernández es claro que estos han ido mucho más lento de lo esperado. “Para una localidad tan aislada como Cabo de Hornos es clave mejorar nuestra conectividad y, lamentablemente, hasta ahora los avances han ido más lento de lo que nos gustaría”.
Citó en este apartado tres iniciativas clave: “es fundamental para nuestra comuna que cuanto antes sea posible contar con el camino Vicuña Yendegaia que permitirá contar, finalmente, con una conexión expedita por tierra desde Puerto Williams hasta el estrecho de Magallanes y Punta Arenas”, dijo.
También es muy importante, agregó, incluir en los planes futuros no solo la ampliación de la infraestructura del aeródromo de Puerto Williams, “sino también extender y ensanchar la pista para tener un tránsito aéreo mucho más fluido”.
Finalmente, Fernández lamenta que el avance del muelle ha sido especialmente lento y todavía quedan dos años de trabajos. “Ya van dos años que esto se inició y faltan dos años más, es mucho tiempo”.
Aún así, al mirar al futuro, el alcalde es optimista.
“Veo un futuro brillante para Cabo de Hornos, por el creciente desarrollo turístico y las obras que se están ejecutando, pero es fundamental avanzar más rápido”, expresó.