Un total de 16 niños hicieron su primera comunión en la Catedral de Punta Arenas durante la jornada de ayer.
“Sí, renuncio” fue la palabra esbozada por los jóvenes al momento de jurar despojarse de todo aquello que los alejara de la palabra del Señor.
Las familias miraban con orgullo a sus hijos y sobrinos en el momento en el que el padre Fredy Subiabre esbozó palabras de aliento a los más pequeños.
Todo culminó con un “amén” entre los presentes, quienes fueron a darles muestras de cariño a los jóvenes, quienes se habían preparado para este momento durante el último año, celebrando el sacramento de la eucaristía.
Poco antes de las 12 del día finalizó la emotiva ceremonia.
“Los niños, junto a sus padres, se prepararon durante un año para incorporarse progresivamente a la comunidad. Este domingo celebramos el inicio de un camino marcado signos, por gestos para expresar la fidelidad a Jesús y el compromiso con la comunidad”, esgrimió Subiabre en conversación con el Pingüino Multimedia.
“El hecho de que se acerquen a la comunidad de manera voluntaria significa un compromiso no solo de los niños, sino de todas las familias y de la comunidad cristiana, porque implica acoger y generar instancias de participación. La primera comunión no termina todo, sino que inicia el amor a Jesús que se presenta en acciones bien concretas. El desafío es que permanezcan en la comunidad por medio del servicio a otros”, complementó el padre Fredy.