En el mundo existen varios indicadores que muestran el cambio climático en el planeta, muchos de ellos desconocidos por las personas. En la Antártica existe un insecto alado (que posee alas) denominado Parochlus steinenii, el cual es nativo del Continente Blanco y, según investigadores, muy susceptible a las variaciones de temperatura, siendo considerado un indicador más del cambio climático.
Expedición científica
Hasta las islas Shetland del sur, en la Antártica, llegó el biólogo marino Felipe Simoes, para ser partícipe de la última Expedición Científica Antártica (ECA 53). El profesional es parte del proyecto financiado por el Instituto Antártico Chileno (INACH) “Dípteros en regiones sub-antárticas y antárticas: ¿Están listos para los cambios?”, de la ecóloga de la Universidad de Magallanes, Tamara Contador.
Recorriendo la Antártica
A bordo del buque de la Armada de Chile “Aquiles”, transitó por la parte norte de la península Antártica en busca del único insecto alado del prístino continente. Habitualmente se encuentran en lagos y cercanías a estos. El trabajo del científico fue realizar un muestreo de estas especies, junto con su filogeografía, además de la genética.
Extraer su ADN
Simoes comentó que “extrajimos el ADN de los individuos para efectuar la secuencia de cada uno de los individuos y poder ver si existe o no una estructura similar acá y en otros lugares donde está la misma especie tanto en Chile como en las islas Georgias del Sur. Cada uno de los lugares que hemos trabajado con esta mosca antártica, tiene una característica diferente (isla Decepción, Navarino, bahía Fildes). En la isla Navarino este insecto se encuentra en musgos acuáticos”.
Más de 30 insectos para estudiar
En la exploración, se logró recolectar desde treinta a cincuenta individuos (de unos cinco milímetros) por cada sitio muestreado en la parte norte de la península Antártica. Lo que ahora se debe determinar es cuánto tiempo pasa desde que son larvas hasta llegar a la adultez.
Reconstruir la historia
Además, explicó que este tipo de insecto es esencial para tratar de reconstruir la historia geográfica de la región, utilizando biogeografía con genética, ya que la importancia radica en que estos organismos vivos son muy susceptibles a los cambios de temperatura por mínimos que estos sean. Si aumenta la temperatura en una isla determinada en el territorio antártico, sin duda, esto puede afectarlas. A su vez, si disminuye en otro sector, se puede morir una gran población de estos individuos.
Resultados serán esenciales
Los resultados que el insecto ofrezca luego de su estudio, serán esenciales para los investigadores y seguir trabajando en lo que es el cambio climático . La mosca mantiene un ciclo anual y los adultos se reproducen en la época estival, es decir, se mantienen como larva y permanecen así hasta el próximo año cuando ya alcanzan la adultez. Un tiempo prolongado para estas especies y que se denomina biopausa.
Primer estudio
Por último, enfatizó que “los estudios que estamos haciendo con esta mosca, no se han hecho antes. Sí se han efectuado investigaciones similares, pero con otros especímenes. En Antártica, además existe una mosca similar, que es la más estudiada y descrita en los textos, denominada Belgica antarctica, pero este individuo, también endémico, no tiene alas, a diferencia de la Parochlus steinenii, que es menos estudiada y se puede encontrar desde la ciudad de Bariloche, Argentina, hasta las islas Shetland del Sur”