A partir del análisis bibliométrico de la productividad científica nacional que publicaron recientemente investigadores del Instituto Antártico Chileno (INACh) en la revista especializada, se dio a conocer que las publicaciones científicas chilenas sobre la Antártica en los últimos años se han quintuplicado.
En concreto, es que de 21 artículos que se habían publicado en 2009, se logró incrementar a 95 estudios sobre el continente blanco en tan solo una década y actualmente se supera el centenar de publicaciones nacionales cada año.
Así también en el texto se revela que se ha incrementado cuantiosamente el número de artículos publicados en revistas que están situadas en el primer factor de impacto, en especial en aquellos estudios que tratan sobre ecosistemas antárticos, biotecnología y ciencias de la Tierra.
Sobrepasar la barrera
Esto es una muestra de la calidad de las investigaciones que está desarrollando el Programa Nacional de Ciencia Antártica (Procien), señaló el jefe del Departamento Científico del instituto polar, doctor Marcelo González.
“Lo relevante es que se ha logrado sobrepasar la ‘barrera’ de los cien artículos científicos y logramos corroborar que tenemos un programa maduro y más complejo de lo que era hace diez años”, indicó.
Este incremento, explica González, se debe principalmente a que “existe una mayor oferta de fuentes de financiamiento y un sistema transparente de concursos que incluye la revisión por pares, el que ha sido permanente en el tiempo”.
Cabe mencionar que desde 2005 han existido cambios en las estrategias de desarrollo de la ciencia antártica chilena que ha tenido un impacto positivo en la productividad del Procien.
Respecto de las temáticas que concitan mayor interés de los científicos de acuerdo con el estudio, en primer lugar se encuentra el cambio climático y los efectos de este fenómeno global sobre los organismos que habitan en ambientes terrestres o marinos, además de artículos sobre microorganismos (bacterias) y sus posibles aplicaciones.
Otro dato relevante fue que los lugares donde se llevan a cabo las actividades de investigación son principalmente las islas Shetlands del Sur y la Península Antártica y las principales fuentes para la producción de artículos científicos son a través del trabajo de campo.