El Ministerio de Obras Públicas
determinó destinar la suma de 300 millones de pesos para ejecutar las obras de
reparación y protección del borde costero norte, en la llamada “Curva de Bahía
Catalina” en la avenida Costanera del Estrecho de Magallanes.
En ese lugar, la fuerza de las
olas del Estrecho de Magallanes, terminaron por dañar gravemente la estructura
de los gaviones de concreto que protegían el sector, el cual enfrenta el oleaje
y los vientos que soplan desde el sur hacia el este.
“Las olas rompieron las
protecciones que se instalaron allí, y llegaron hasta la parte posterior de los
gaviones que protegían esa parte del borde costero norte de Punta Arenas”,
señaló el seremi Haro y explicó que las aguas socavaron el terreno y dejaron,
en la práctica, casi sin sustentación, una plazoleta con estacionamientos y un
paseo peatonal construido al costado derecho de la avenida Costanera del
Estrecho, con el fin de poder observar mejor la belleza del paso bioceánico y
el perfil recortado contra el horizonte de la nunca tan lejana isla de Tierra
del Fuego.
“Los gaviones tienen una vida
útil estimada en unos diez años y ello favoreció la acción del oleaje, que no
sólo arrastra el agua del mar, sino que, además, arena, piedras de diverso tamaño
y otros materiales”, todo lo cual
incidió en la acción erosiva del oleaje.
Ricardo Haro agregó que, a través
de la Dirección de Obras Portuarias del Ministerio de Obras Públicas, se
dispuso de la suma de 300 millones de pesos para la ejecución de los trabajos
de reparación y reposición de las defensas en ese sector del borde costero
norte de Punta Arenas, lo cual es parte de un proyecto mayor en el mismo
sentido y que tiene previsto el Servicio de la Vivienda y Urbanismo, a partir
del año próximo y hasta el año 2022.
El seremi Haro agregó que ese
proyecto de protección del borde costero norte de la ciudad tiene contemplado
partir desde calle Club Hípico, en dirección a Bahía Catalina y que el Serviu
ya está trabajando en los detalles técnicos de esa iniciativa urbanística.
Finalmente, la máxima autoridad
de las obras públicas en Magallanes, señaló que el socavón a reparar tiene una
extensión de unos ochenta metros y una profundidad de otros tres metros, pero
que no representa peligro para quienes pudieran estacionar sus vehículos en la
plazoleta superior o transitar a pie por el área, pero que siempre será mejor
para todos, no correr riesgos de sufrir algún accidente al desplazarse por el
sector, aledaño a los terrenos que, alguna vez, ocuparan las instalaciones de
la Magallánica de Bosques, sociedad anónima, más conocida como “La Chipera”.