La directora del Servicio de Salud, Verónica Yáñez, fue quien le puso el cascabel al gato, debido también a la gran presión de los trabajadores de la Unidad de Siquiatría del Hospital Clínico, para destrabar el conflicto en dicha Unidad.
Fue el martes en la mañana que, minutos antes de una protesta en el Servicio de Salud Magallanes, se informó que se había encontrado solución a la traba.
El aumento de horas en la Unidad Infanto-Adolescente y la internación de pacientes judiciales a no más de 45 días en la Unidad fueron claves para llegar a un acuerdo.
Una de las posibilidades, y a los que los funcionarios de la Unidad de Siquiatría se negaron, era internar a estas personas en la Casa de Acogida. Sin embargo, la directora Yáñez enfatizó que echaron atrás la medida para mantener las atenciones de especialidad en el dispositivo.
La directora indicó que se encuentran en reuniones con la Digera para construir una solución-estrategia que permita derivar a los usuarios judiciales a otro dispositivo o acelerar los procesos judiciales “para no tener que integrarlos forzosamente al dispositivo del Hospital Clínico Magallanes mermando la capacidad que tiene para resolver los problemas reales de las personas que sí tienen patologías de salud mental”.
La idea de Yáñez en encontrar un dispositivo transitorio y empezar a trabajar con “el dispositivo forense que es una brecha de salud mental y donde se tienen que hacer parte distintos sectores para una solución integrada y que den respuesta a estas personas que están en este tránsito previo a una audiencia de juicio y que necesitan un peritaje forense”, enfatizó.