Ballena Franca Austral: reina de los mares patagónicos

La
ballena Franca Austral llega hasta las tranquilas aguas que refrescan
la ciudad de Puerto Pirámides para reproducirse al encontrar en este
sitio, una tranquilidad poco normal. La playa de la ciudad, desde donde
salen las embarcaciones que realizan los avistajes, está rodeada de
altos acantilados que ofrecen una protección extra a los vientos de casi
todos los cuadrantes tanto para las ballenas como para los turistas que
durante algunas horas, a bordo de las distintas embarcaciones, se
olvidan del mundo terrenal y forman parte de este ecosistema tan
increíble como único.

Una
de las mejores opciones es la empresa “The Yellow Submarine” que no
solo propone paseos de barco hasta a escasos metros de los
cetáceos,
sino que además cuenta con una lancha submarino. Es decir que se puede
avistar a las ballenas tanto desde la cubierta del barco, especialmente
cuando saltan fuera del agua, como también apreciarlas cuando nadan, a
través de las ventanas redondas que se ubican por debajo de la linea de
flotación.

Las
ballenas siempre fueron muy confiadas y amigables, cualidad que casi
las lleva a la extinción porque eran presa fácil para muchos balleneros
que venían desde el otro lado del planeta para cazar a estos estupendos
animales.

Hoy
la caza, al menos en estas aguas protegidas, se da a través de cámaras
fotográficas y celulares, lo que no solo permite que cada uno se vuelva
con un interesante recuerdo visual del viaje, sino que la publicación de
fotografías en las distintas redes sociales permite generar conciencia
acerca de la importancia de este animal y sobre los peligros de su caza
para todos los ecosistemas del mundo.

A
cada salto que hacen fuera del agua, el turista se estremece y los
clics de las cámaras se disparan en modo ráfaga. Puerto Pirámides es una
de esas ciudades que gracias a estos cetáceos ha mejorado su estructura
de hoteles, restaurantes y todos los negocios de recuerdos que son
visitados antes o después del paseo. Si bien la ciudad es chica y muchos
prefieren alojarse en Puerto Madryn que está a escasos 200 kilómetros,
esta zona tiene mucho por ofrecer y el poder alejarse al menos por
algunos días de las grandes urbes, no tiene precio.

Pero
existe una opción diferente y mas económica para los avistases:
apostarse en la playa del Doradillo. El mar adquiere gran profundidad
rápidamente por lo que es común que las ballenas naden a pocos metros de
la playa. Dicen los expertos que prefieren esta última playa durante
las primeras horas de la mañana y por la tarde buscan el abrigo de los
acantilados cercanos a Puerto Pirámides. Pero sea cual sea la
localización de los avistajes, por lo general se las llega a ver muy
bien.

Alex Macipe – colaboración especial

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