En busca de la receta para combatir la obesidad en Magallanes

El programa claramente busca
intervenir con determinados ejes de trabajo y 21 iniciativas en el
fomento de la vida saludabl
e
a partir de la radiografía de la obesidad en chile donde los resultados
dan cuenta de un estado actual crítico en todo el país, situación que
es similar en Magallanes.

Con
certeza, y lamentablemente ya no es novedad hablar de índices de
obesidad o sobrepeso en nuestra región, especialmente en los segmentos
infantiles y escolares.

Hasta
la fecha, todas las estrategias y políticas públicas destinadas a
frenar la mala alimentación por lo visto no han dado los resultados
esperados, como por ejemplo el que está generando la Ley de Etiquetado
de Alime
ntos. Es difícil saber a priori si la meta de detener el aumento de la obesidad en la población a 2030 será posible.

La
Radiografía de la Obesidad en Chile señala que el porcentaje promedio
nacional en adultos corresponde al 75%. Esa cifra se eleva a 80,2% en la
Región de Magallanes y Antártica Chilena, seguida por el Biobío con
78,8%. En tanto en escolares la cifra promedio de obesidad es de 51%. En
nuestra región ese indicador es de 57,3%, seguida solo por Los Lagos
con 56,7% y Los Ríos
con 56,4%.

Finalmente,
el informe pone el acento en el porcentaje de población mayor de 18
años considerada inactiva. en este caso el promedio nacional es de
66,2%; en tanto en Magallanes es de 65,0% y donde la región que presenta
la cifra más alta es Arica y Parinacota con 84,8%.

Siguiendo
con los resultados del informe elaborado por el observatorio de Elige
Vivir Sano, existen aspectos determinantes sociales, como la diferencia
por sexo, ya que a pesar de que las mujeres consumen
más frutas, verduras y productos del mar, presentan mayor obesidad.

Otro
de los factores que determinan los porcentajes observados tienen
relación con la zona de residencia, donde la obesidad tiene más
prevalencia en sectores rurales que urbanos; el nivel de ingreso, se
registra mayor actividad en los niveles socioeconómicos más altos, donde
también se presenta mayor consumo de frutas, verduras y pescados; y la
edad, los adultos mayores presentan más sobrepeso que el resto de la
población.

Tras
revisar los datos, la propuesta y los porcentajes en todo el país,
inevitablemente se piensa en el polémico anuncia del Consejo Nacional de
Educación a comienzo de año cuando con sorpresa vimos que las
asignaturas de Historia y Educación física pasarían de ser obligatorias a
electivas en 3º y 4º medio.

Nadie
entendió bien qué había pasado, cuál era el propósito de la medida y
por qué, justo cuando se quiere avanzar en estilos de vida más
saludables y se busca fomentar la vida sana y las prácticas deportivas,
llegaba esta noticia.

Vale
la pena aclarar que, la medida fue definida en 2017, durante el
gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet, igual que el cuestionado
Sistema de Admisión Escolar.

Además
de aclarar que, en todo caso, no se eliminan los mencionados ramos,
sino que sus contenidos se impartirán en años previos.

Más
allá de la polémica y el escándalo que generó movilizaciones de
profesores y paralización de actividades en carreras de pedagogía, surge
la intención de preguntar que, si en todos estos años, el sobrepeso y
la obesidad en la población chilena, y especialmente en Magallanes, ha
venido registrando un sostenido avance, quiere decir que, la defendida
asignatura de Educación Física, no ha entregado las respuestas esperadas
o al menos, desde su instalación obligatoria en el programa escolar
allá por 1889 (durante el Gobierno de José Manuel Balmaceda), o al
menos, no ha estado a la altura de las necesidades.

Uno
de los argumentos más potentes en defensa de la educación física
escolar era precisamente, su necesidad ante el aumento de la obesidad
(aunque la defensa fue más por el lado de mantener la asignatura de
Historia).

Es
difícil pensar que, la educación de una alimentación saludable no tenga
relación con la escuela. Pero si en todo este tiempo no se ha avanzado
en un sentido favorable, entonces ¿dónde está la respuesta a la
obesidad?

Seguramente
que parte de las respuestas a la salud de las personas está en la
educación escolar, pero esta por si sola no es la solución inmediata y
espontánea a los problemas como el de la obesidad.

Podríamos
hablar de un conjunto de acciones relevantes y coordinadas con
objetivos claros y precisos que apunten a combatir la que es considerada
una epidemia de nuestros tiempos y que de continuar como hasta hoy, el
futuro cercano no se observa más saludable.

Las
medidas propuestas por Elige Vivir Sano, sumado a la iniciativa del
Ministerio de Salud con la “Nueva carta del menú infantil” donde
restaurantes y locales de comida incluyen alternativas saludables para
los menores, o el propio etiquetado en envases y los ya instalados
sellos de advertencia, forman parte de este conjunto mayor que, de
manera aislada, no tendría los mismos efectos.

Tampoco
se puede echar la culpa a la falta de frutas y verduras en la región,
porque saben bien los magallánicos que hoy, se disponen de una oferta
mucho más amplia que hace 20 años. Lo mismo se puede decir del consumo
de pescados.

¿Dónde está la receta?
Quizás los ingredientes para una buena alimentación están a la mano y
solo hace falta reunirlos de manera correcta para obtener el mejor
resultado posible.

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