La medicina natural no tiene fecha de vencimiento

El
Programa Especial de Salud y Pueblos Indígenas (Pespi), surge desde el
Ministerio de Salud, con el propósito de contribuir al mejoramiento de
la situación de salud de los pueblos indígenas, a través del desarrollo
de un modelo de salud con enfoque intercultural.

En
Punta Arenas, hay varios centros de salud que entregan este servicio, y
en el que sus funcionarios acotan que no está exclusivamente destinado a
personas pertenecientes a pueblos originarios, sino que se encuentra
disponible a toda la comunidad magallánica.

Uno
de esos puntos es el Cesfam Juan Damianovic, ubicado en calle Zenteno.
Graciela Díaz es facilitadora intercultural y lleva en este servicio más
de once años. “Nosotros tenemos una agrupación. Para llegar a trabajar,
no solo fue un asunto de llegar así nomás. Tuvimos que hacer cursos
durante cinco años en el cual fuimos aprendiendo de a poco sobre el tema
de las plantas y las hierbas”, relata su experiencia en el programa
“Todo Noticias” de Pingüino Multimedia.

El
plus de este programa es que ofrecen medicina alternativa o ancestral.
“Por ejemplo, hacemos lociones de canelo, sauce, ortiga, diente de león y
con la misma hierba se hacen pomadas, las cuales se preparan durante
por lo menos 15 días”.

Mientras
tanto, Daniela Oyarzo, trabajadora social del establecimiento, destacó
los avances que ha tenido el Pespi, el cual ha tenido un aumento de
pacientes. “Cada vez se hace más masiva la atención de usuarios. Si
antes eran 25 o 30 personas, hoy son 100 atenciones mensuales”, apunta.

La
mayoría de los pacientes son adultos mayores, a quienes se les apoya en
algún tratamiento de problemas musculares, artritis, artrosis,
broncopulmonar, entre otros. “Ellos dicen que crecieron cuidándose con
esto. Antiguamente, nos cuidábamos con las cosas naturales. En algún
momento, ese interés se fue perdiendo y ahora volvió a retomarse”,
señala Graciela Díaz.

Lo
más importante es que la medicina es gratuita. “Hay personas que no se
acercan porque creen que se vende. Mientras que hay otros pacientes que
se acercan, les explicamos de qué se trata nuestra atención, le
ofrecemos alguna opción. A los cinco días vuelven y nos agradecen”,
confiesa la facilitadora.

Daniela
Oyarzo también complementa que “ha ayudado mucho el trabajo del equipo
de salud insertándose en algunos programas. Por ejemplo, ellas han hecho
talleres para la utilización de esta medicina como es el caso de madres
que están en período de lactancia”.

También,
el servicio ha realizado actividades indígenas como es el caso del We
Tripantu (año nuevo) y el Día de la Mujer Indígena. En lo que respecta a
la pandemia, no han dejado de trabajar pese a la situación sanitaria
vivida en la zona. Lo más importante es cuidar la salud de la población.

“Lo
que más bendecimos en esto no es el dinero, sino que se haga bien y de
corazón. Con eso nos sentimos agradecidos”, concluye Graciela Díaz.

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