La Semana Santa se celebra ahora de manera muy diferente

Hace ya un par de décadas, el recogimiento de Semana Santa era como un manto piadoso, respetuoso y con altas dosis de religiosidad que se abatía sobre Punta Arenas, en particular, y en Magallanes, en general.
Pero los tiempos parecen haber cambiado y ya el comercio no cierra sus puertas; las radioemisoras emiten música popular, con temática un poco más recatada, eso sí, desplazando los conciertos y obras clásicas de compositores calificados como “serios”, cuya lista es y ha sido extensa.
Las discotecas no cierran y vuelven a funcionar después de la medianoche, con numerosos jóvenes y adultos jóvenes, quienes beben y bailan, alejados de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
Otra tradición que se ha llevado el tiempo es la de no preparar y consumir carne, reemplazándola por productos del mar o aves, como pollos, gallinas o pavo y, en menor grado, por la de cerdo, aunque primen, por sobre todo, los pescados y mariscos.
Paradoja
Sin embargo, se da una paradoja curiosa, como todas las paradojas.
Y lo señaló con cifras, incluso, el vicario episcopal y párroco de la Catedral de Punta Arenas, Fredy Subiabre.
El sacerdote indicó que el número de fieles que ha venido participando, por ejemplo, en la celebración del Domingo de Ramos, este año “fue masivo, multitudinario, al punto que nos faltaron ramos, aunque teníamos preparados dos mil”. El religioso agregó que en años anteriores, siempre quedaba un par de cajas, “pero este año, no había ramos para la misa de las siete”.
El religioso también destacó que en el último tiempo ha aumentado la cantidad de personas que participan en el tradicional Vía Crucis del Viernes Santo y espera que ese número aumente, un poco más, este año.
“Además,  se sabe de la enorme cantidad de fieles que participan en la llamada “Procesión del Silencio”, en la cual, centenares y centenares de fieles se congregan en el santuario dedicado al Nazareno de Cahuach y a la medianoche, premunidos de velas, recorren, en completo silencio, las inmediaciones del templo, ubicado en la parte alta de las poblaciones El Pingüino y  Carlos Ibáñez, en el sector norte del Barrio 18 de Septiembre.
También mencionó como actividad netamente regional “El Desclave de Cristo”, el recordar las “Siete Palabras de Jesús Crucificado”, los retiros y las vigilias en los diversos templos y parroquias de la ciudad.
Lo que no se hace
Hace décadas que ya no se quema a Judas ni tampoco hay ayunos, como antes, y los cilicios están sepultados en el fondo de los baúles más antiguos de algunas familias que esperaban expiar pecados ya rechazados por las Iglesia.
Hace mucho tiempo que los niños prosiguen sus juegos habituales, sin estar silenciosos o hablar en voz baja, como lo indicaban sus mayores.
También algunos, los más, aprovechan el fin de semana largo para ejecutar algún tipo de trabajo o de faena, sin el temor de que, por hacerlo y no guardar los días del Señor, “se les queme la casa”.
El recogimiento es menor que entonces, pero la fe sigue viva, más aún en estos tiempos en que la Iglesia Católica y las evangélicas, al igual que otras denominaciones cristianas, piden a sus fieles que oren por sus semejantes, por sus familias, por su país, por sus autoridades y por el mundo.
Este año, precisamente, durante el Vía Crucis, se pedirá por la paz en Siria; para que no sigan muriendo cientos de miles de personas, entre ellas niños, mujeres y ancianos y la cabalgadura del “jinete de la muerte, de la guerra”, sea frenada por designio divino a favor de la castigada humanidad que clama al cielo desde varios puntos del planeta, azotados por los combates, incluso entre hermanos, por las enfermedades y por el hambre.

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