La “tradición binguera” de los magallánicos se niega a desparecer

La llamada “Cofradía de las Bingueras” forma
parte de la historia de Punta Arenas, en general, y del Barrio Prat, en
particular.

Cada martes, cada jueves y cada viernes, un
promedio de 80 damas y uno que otro varón, ocupa las sillas y los mesones del
casino del Club Deportivo Prat, en calle General del Canto, se acomoda, se
sirve un tecito con un pedazo de torta u otros dulces; alinea sus cartones y,
en medio de una alegría respetuosa, esas damas esperan ansiosas, que los
números de sus cartones sean voceados por los “cantores” Pedro Garrido,
secretario del club ; o por el presidente de la rama de fútbol infantil, Héctor
Díaz, o por el propio presidente de la prestigiosa entidad deportiva Arturo
Soto, si uno de los dos “cantores” no pudo llegar a cumplir su tarea
voluntaria.

Es poca la presencia de varones en las
jornadas bingueras: llegan esperanzados en ganar algún premio; se dice que son
más ambiciosos que las mujeres y que esa tensión “les aleja sus números” por lo
que no se recuerda a alguno de ellos que haya obtenido alguno de los pozos que
se acumularon: “son perdedores los hombres”, confidenció Emita, como dijo
llamarse, con una sonrisa: “Pero aquí han aprendido a ser pacientes”, agregó.

Club

Arturo Soto es el presidente del Club
Deportivo Prat, orgulloso de estar en el cargo hace 17 años – “por algo será,
¿no?”- y mientras acomoda algunos cartones de los bingos, muestra los más de
500 trofeos que se exhiben en la sala de reuniones y adelanta que “vamos a
tener que hacer unas vitrinas más grandes para que la gente sepa que cada uno
de ellos es un triunfo de los colores del club en alguna competencia”.

Y es que la institución, una de las más tradicionales,
completa y exitosa, es, junto a otros clubes deportivos de la ciudad, parte
importante de la historia deportiva de Punta Arenas.

Aparte de Pedro, Héctor, Arturo y tres o
cuatro más colaboradores, no se aprecia una presencia masculina numerosa en las
sesiones de la “Cofradía Binguera del Club Prat”, como algunos la denominan,
con respeto y con cariño.

¿Por qué?

Purísima Guinado Vergara juega con 17
cartones a la vez, domina una técnica que ha ido aprendiendo y puliendo a lo
largo de más de 40 años de ir a los bingos “y los maridos se quedan en las
casas”.

”En este juego se gana, se pierde. He ganado
buenos pozos de hasta 750 mil, de 600 mil pesos, pero otras veces no. Pero
igualmente me relajo, me divierto y comparto aquí o en otros lugares.

Por su parte, Sonia Pérez busca algo de
fortuna manejando más de quince cartones a la vez, con la experiencia acumulada
desde hace cuatro décadas y también tiene claro y lo dice que “a veces se gana,
a veces, se pierde, pero yo vengo a relajarme porque hay que dejar las ollas”.

Ana Irribarra juega con decenas de cartones,
tiene claro un sistema que le permite llevar el control de los resultados “de
los números que salen, que se cantan y me gusta”.

“He jugado en distintos clubes, en distintas
partes y al jugar con mis cartones, lo hago con ojo rápido”, agregó sonriendo
y, obviamente, muy relajada y contenta.

Raquel Rubilar contó que lleva unos 30 años
jugando bingos y lo seguirá haciendo “porque me entretengo”.

“Yo vengo sin marido y una vez me gané un
pozo de 300 mil pesos, más contenta estaba”, recordó mientras acomodaba los
quince cartones con los que juega, mientras disfrutaba de un tecito con un
pancito dulce que la concesionaria, Silvia, ofrece a las parroquianas del
bingo, “o una bebida gaseosa, un trocito de torta”.

Por su parte, Olga Fromento lleva jugando
unos veinte años y recuerda que los nueve cartones le han reeditado premios
bastante significativos, por ejemplo, de 470 mil pesos; setecientos mil y “en
una oportunidad nos repartimos el pozo entre cuatro, pero igualmente recibí 197
mil pesos”.

¿Y el marido? “Pues se queda en la casa y
espero que me venga a buscar como a las 11 de la noche”, cuando el juego
termina con la entrega del premio a las ganadoras o la ganadora sola,
reiterando que participar en esta actividad “me relaja, me entretiene”.

Otra mirada

Pedro Garrido y Héctor Díaz destacan el buen
humor, el respeto y el cariño que se profesan las integrantes de esta singular
cofradía.

“Una que otra bromita liviana. Una que otra
tallita respetuosa. Muchos aplausos y risas. Felicitaciones para quienes logran
premios, especialmente para las que se llevan los más suculentos”, dijeron los
“cantores”, contentos de cumplir una tarea voluntaria que ayuda a engrandecer
al Club Deportivo “Prat”, que los entretiene y que, además, les gusta.

Es que parte importante de los recursos que
dejan los bingos permiten que la institución tenga los recursos necesarios para
apoyar a sus representantes en las distintas competencias en las que participan
y que le han permitido poder exhibir centenares de trofeos por triunfos
deportivos.

Que el Casino también recibe a señoras
bingueras, es cierto, según las bingueras.

Que un día, los miércoles, tienen entrada
gratuita, pero no así los días domingo, es cierto, afirman en la sede
deportiva.

Que la concurrencia a los “Bingos en el Prat”
ha disminuido un tanto, también es cierto, cuentan en esa institución.

Pero el peso de la historia favorece a “La
Cofradía de las Bingueras del Club Prat”, también es cierto y se confía en que
seguirá vigente por muchos años más, entre números, cartones, premios, pozos,
alegría y la esperanza de que la fortuna dé un par de golpes de suerte y los
anhelados números de los cartones así lo determinen.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS