En sus últimos días de vida, el creador de “Poemas y antipoemas “, estuvo acompañado de sus hijos, Colombina y Juan de Dios.
Sobre su causa de muerte, Nano Parra afirmó a Emol que se debía a “algo propio de la edad”, agregando que su estado de salud había estado “un poquito deteriorado, pero a causa de los años. ¿Qué más se le podía pedir?”.
El poeta, matemático y físico pasó los últimos años en su residencia ubicada en el balneario de Las Cruces, lugar donde celebró su centenario, en 2014, como su última gran actividad pública y en la que sólo aceptó la visita de la Presidenta Michelle Bachelet.
Pero, fue noticia durante estos últimos meses, por el robo que sufrió de cientos de obras propias, tema que ahora se encuentra en una querella interpuesta por la familia.
En su sangre corría el arte
Nicanor Parra fue un hombre polifacético, que se dedicó a la poesía, las matemáticas y la física con similar éxito y reconocimiento. Nació en Chile en el año 1914 en San Fabián de Alico, comuna cordillerana.
Su padre era docente y, al igual que su madre, sentía una gran pasión por la música. Fue el primogénito del “Clan Parra”, también integrado por sus hermanos Hilda, Violeta, Eduardo, Roberto, Lautaro, Elba y Óscar.
Todos ellos cultores de la música y el arte. Además, tuvo en total seis hijos: Catalina, Francisca y Alberto “Payuyo” (con su mujer, Anita Troncoso), Ricardo “Chamaco” (con Rosa Muñoz), Colombina y Juan de Dios (con Nury Tuca).
Una mente brillante
A los 18 años de edad consiguió una subvención para completar sus estudios humanísticos en la capital, donde tuvo la oportunidad de relacionarse con otros intelectuales de gran importancia para el arte de su país.
Más tarde comenzó diversas carreras universitarias, aunque, finalmente, se decantó por Matemáticas y Física. Una vez recibido, fue catedrático e, incluso, director durante mucho tiempo.
Una vida dedicada a la formación académica, en más de una ocasión viajó al extranjero para realizar cursos, siempre a través de becas, lo cual indica el gran esfuerzo que realizó para acceder a ellos.
El autor revolucionó la poesía hispanoamericana con su libro Poemas y antipoemas (1954). Al contar sus historias unía el discurso de la academia y de la calle, donde se asomaban frases de su hermano Roberto, Shakespeare, Pezoa Véliz, conceptos de la mecánica cuántica, Nietzsche hasta el Código de Manu.
Cabe destacar que entre los reconocimientos que recibió durante sus más de 100 años de vida, se cuentan el Premio Nacional de Literatura (1969), el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (1997) y en 2011 recibió el Premio Miguel de Cervantes.