Stefan Kramer imitó su éxito del 2008: carcajadas y aplausos se tomaron la Quinta

Tildar a Stefan Kramer sólo de comediante es
quedarse corto. El show mostrado ayer en la Quinta Vergara, más allá de
su efectividad humorística, demostró que el chileno está a un nivel
internacional y que además de conservar su capacidad imitadora, ha
reforzado las temáticas de sus shows.

Basado en su show de “Super Papá” que ha dado la vuelta a Chile, el
comediante además aprovechó de incorporar un par de situaciones
actuales, lo que demuestra no sólo que Kramer está atento a lo que ha
pasado los días anteriores, en el mismo escenario. Junto con esto,
denota una rapidez y capacidad adaptativa de sus presentaciones, que
pueden mutar y adquieren chistes circunstanciales.

Luego,
hizo una broma en la que se burló de la aparición de Willy Benítez y la
Mariela Montero, aludiendo a que nadie sabía qué hacían ahí. Chiste
premiado, aplausos cerrados desde la galería.

En
general, la rutina de Kramer se basó en la historia de cómo él no hacía
nada en la casa y que una enfermedad de su mujer hizo que su actitud
cambiara.

En
esa narración, uno de los personajes que fue más acompañado de aplausos
y risas fue el de la Doctora Polo, que adquiría el papel de mediadora
ficticia entre Kramer y su mujer. Este tipo de imitaciones, junto con
las de Ricky Martin, Donald Trump, Don Francisco y Romeo Santos, son
parte de aquellas que le han valido una seria oportunidad de
internacionalización al showman.

Lo
único que podría criticarse de su rutina es la rapidez con la que
Kramer habla, lo que impide que algunos de sus chistes sean comprendidos
en su totalidad. Más, sabiendo que a veces el sonido de la Quinta no
acompaña mucho en cuanto al retorno vocal.

Además,
hay una química que costó entablar con el público. Si bien es indudable
que todos rieron estridentemente, en los contados momentos en que
Kramer pidió interacción del “Monstruo”, éste o bien no comprendió o
simplemente no coreó nada.

Esto
puede deberse, principalmente, a que el show de Kramer es un monólogo
que no necesita de un feedback para ser chistoso. La empatía no la
establece a través del emplazamiento, sino más bien a través del
reconocimiento de los múltiples personajes que el astuto comediante
logra adapatar a su guión.

En
la segunda parte de su show, luego de que Stefan Kramer recibiese la
Gaviota de Plata, fue menos rígido y, dependiendo siempre de los gustos
(al fin y al cabo, el humor tiene mucho de subjetivo), más gracioso.

Lo
que más llama la atención es que en esta segunda “patita”, Kramer no
necesitó recurrir a ninguno de sus personajes, sino que más bien utilizó
su gracia, su personalidad y su despliegue, para seguir haciendo reír,
sin necesidad de que se extrañaran los más de cuarenta personajes que
aparecieron ayer en la piel del actor, cantante, imitador, bailarín y
humorista.

La
presentación de Stefan Kramer no podía haber caído en mejor día. Las
características únicas de su humor, que a la vez son expandibles más
allá de las fronteras chilenas, hacen que el show del ex “Animal
Nocturno” haya caído de cajón en la programación del jueves. Aplausos
cerrados y agradecimientos para una rutina que siempre deja la vara más
alta.

Nota
al pie: interesante fue la utilización por parte de la encargada del
lenguaje de señas, de máscaras, para representar a cada uno de los
personajes que Kramer personificaba.

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