Mientras
el malestar de padres y apoderados aumentan la temperatura en rechazo a
la medida docente de la capital regional, el sistema educativo vuelve a
congelarse justamente en esta fecha. ¿Casualidad?
Al
menos desde la educación superior no lo creen así. En marzo, cuando el
ciclo de clases recién comenzaba a ponerse a tono, los rumores de paro y
toma ya rondaban entre los pasillos de la casa de estudios superiores
estatal.
Los
más experimentados decían que esto siempre ocurre cuando se viene algún
campeonato de fútbol importante. La Copa América en este caso, el
mundial pasado, la otra copa, lo cierto es que, las movilizaciones en el
caso de la institución pública, coinciden con estos períodos
deportivos, aunque poco tengan que ver La Roja en este tema.
Asambleas,
petitorios internos, más asambleas y reuniones, la UMAG vuelve a estar
en medio de una situación compleja para el normal desempeño de su misión
formativa con los jóvenes magallánicos.
Con
menos ruido que otros años, las calles de la universidad regional
volvieron a sentir el vacío de la ausencia de actividades. Al igual que
el año pasado, y todo indica que puede ser así también el próximo,
mientras los estudiantes más avanzados ven truncadas las posibilidades
de concluir con éxito y en buen término sus carreras.
Del
lado de la educación municipal, la situación no es mejor, e incluso, el
panorama podría ser todavía más oscuro, como las tardes en esta fecha.
También como en 2018, el paro docente local, no está sorprendiendo,
por el contrario, se está transformando en una costumbre. Si el año
pasado fue el no pago de las cotizaciones pertinentes y las deudas
municipales, en el presente, la adhesión a la movilización nacional es
lo que motivó en esta oportunidad al gremio docente criollo.
Algo
de esa deuda está presente en el argumento actual aunque, las razones
parecen estar más dirigidas al apoyo del movimiento nacional que ha
tenido como blanco de críticas a la Ministra de Educación Marcela
Cubillos.
Independiente
de los argumentos, una vez más, los afectados directos resultan ser los
miles de niños y niñas que no lograron cumplir con su semestre.
La
drástica medida de cerrar esta parte del año sin haber concluido
formalmente el período obligatorio de clases, y sin un plan de recuperación
a la vista, pone contra la pared a las familias que confían y esperan
que sus hijos reciban la educación de calidad de la que tanto se habla.
Con
negociaciones frías como la sensación térmica y el diálogo
entrecortado, las esperanzas de ver una educación municipal fortalecida
se ven truncadas, aun cuando el conflicto se resuelva en el corto plazo,
debido a que nada asegura que el fantasma del paro docente no regrese.
Sin
un mediador en Magallanes que facilite el acercamiento de las partes,
como el importante rol que desempeñaron anteriores seremis de Educación
como Raúl Alvarado, Raúl Muñoz o Nelson Cárcamo en el termino del
conflicto del año pasado -reconocido como tal desde todos los sectores-,
que ponga paños fríos y que demuestre sinceros esfuerzos por encontrar
una solución, el fin del problema se observa cada día más lejano.
A
tal punto está llegando el rechazo a las movilizaciones que el propio
astrónomo y Premio Nacional de Ciencias Exactas José Maza criticó la
decisión de los docentes.
“Estas huelgas están matando la educación pública”, habría señalado el respetado “rockstar” de la ciencia nacional.
Y
como el tipo no habla por hablar, se despachó con el remate: “Esta
huelga va a durar ocho semanas y no van a conseguir nada. Lo único que
van a conseguir es que el año que viene haya menos alumnos en el sistema
de educación pública”.
Si
bien la adhesión al paro ha sido dispar, las inasistencias han generado
millonarias pérdidas económicas para las ya mermadas arcas de la
Corporación Municipal de Punta Arenas (Cormupa) en lo que corresponde a
subvención, sin contar el daño en los procesos educativos de los
estudiantes que quedarán incompletos.
Terminó
la Copa América y dicen que en la UMAG la normalidad podría llegar
prontamente. Otra coincidencia y acercamiento entre el mundo académico y
el deportivo que podría poner fin a un nuevo paro estudiantil que, en
su fondo, tampoco contaba con los argumentos sólidos para apoyar una medida de esta naturaleza.
Según
han mencionado en la institución educativa, primero fue el anuncio del
paro y después vino la discusión y posterior elaboración de petitorios
respectivos. Es decir que, la medida de fuerza fue anterior a la razón
que luego pasaría a fundamentar la decisión de los jóvenes.
Por si no se entendió. Los estudiantes habrían empezado por paralizar las actividades y después buscaron los motivos.
Algo
similar les pasaría a varios dirigentes del gremio del profesorado que,
al ser consultados por el motivo de la paralización de las actividades,
prefieren el silencio o se pierden en explicaciones poco claras.
Lo
único claro por el momento es que, una vez más los afectados son
nuevamente los estudiantes, víctimas de huelgas que como dijo el profe
Maza, “están matando la educación pública”, en todos sus niveles.
Mientras el malestar de padres y apoderados aumentan la temperatura en rechazo a la medida docente de la capital regional, el sistema educativo vuelve a congelarse justamente en esta fecha. ¿Casualidad?
Al menos desde la educación superior no lo creen así. En marzo, cuando el ciclo de clases recién comenzaba a ponerse a tono, los rumores de paro y toma ya rondaban entre los pasillos de la casa de estudios superiores estatal.
Los más experimentados decían que esto siempre ocurre cuando se viene algún campeonato de fútbol importante. La Copa América en este caso, el mundial pasado, la otra copa, lo cierto es que, las movilizaciones en el caso de la institución pública, coinciden con estos períodos deportivos, aunque poco tengan que ver La Roja en este tema.
Asambleas, petitorios internos, más asambleas y reuniones, la UMAG vuelve a estar en medio de una situación compleja para el normal desempeño de su misión formativa con los jóvenes magallánicos.
Con menos ruido que otros años, las calles de la universidad regional volvieron a sentir el vacío de la ausencia de actividades. Al igual que el año pasado, y todo indica que puede ser así también el próximo, mientras los estudiantes más avanzados ven truncadas las posibilidades de concluir con éxito y en buen término sus carreras.
Del lado de la educación municipal, la situación no es mejor, e incluso, el panorama podría ser todavía más oscuro, como las tardes en esta fecha.
También como en 2018, el paro docente local, no está sorprendiendo, por el contrario, se está transformando en una costumbre. Si el año pasado fue el no pago de las cotizaciones pertinentes y las deudas municipales, en el presente, la adhesión a la movilización nacional es lo que motivó en esta oportunidad al gremio docente criollo.
Algo de esa deuda está presente en el argumento actual aunque, las razones parecen estar más dirigidas al apoyo del movimiento nacional que ha tenido como blanco de críticas a la Ministra de Educación Marcela Cubillos.
Independiente de los argumentos, una vez más, los afectados directos resultan ser los miles de niños y niñas que no lograron cumplir con su semestre.
La drástica medida de cerrar esta parte del año sin haber concluido formalmente el período obligatorio de clases, y sin un plan de recuperación a la vista, pone contra la pared a las familias que confían y esperan que sus hijos reciban la educación de calidad de la que tanto se habla.
Con negociaciones frías como la sensación térmica y el diálogo entrecortado, las esperanzas de ver una educación municipal fortalecida se ven truncadas, aun cuando el conflicto se resuelva en el corto plazo, debido a que nada asegura que el fantasma del paro docente no regrese.
Sin un mediador en Magallanes que facilite el acercamiento de las partes, como el importante rol que desempeñaron anteriores seremis de Educación como Raúl Alvarado, Raúl Muñoz o Nelson Cárcamo en el termino del conflicto del año pasado -reconocido como tal desde todos los sectores-, que ponga paños fríos y que demuestre sinceros esfuerzos por encontrar una solución, el fin del problema se observa cada día más lejano.
A tal punto está llegando el rechazo a las movilizaciones que el propio astrónomo y Premio Nacional de Ciencias Exactas José Maza criticó la decisión de los docentes.
“Estas huelgas están matando la educación pública”, habría señalado el respetado “rockstar” de la ciencia nacional.
Y como el tipo no habla por hablar, se despachó con el remate: “Esta huelga va a durar ocho semanas y no van a conseguir nada. Lo único que van a conseguir es que el año que viene haya menos alumnos en el sistema de educación pública”.
Si bien la adhesión al paro ha sido dispar, las inasistencias han generado millonarias pérdidas económicas para las ya mermadas arcas de la Corporación Municipal de Punta Arenas (Cormupa) en lo que corresponde a subvención, sin contar el daño en los procesos educativos de los estudiantes que quedarán incompletos.
Terminó la Copa América y dicen que en la UMAG la normalidad podría llegar prontamente. Otra coincidencia y acercamiento entre el mundo académico y el deportivo que podría poner fin a un nuevo paro estudiantil que, en su fondo, tampoco contaba con los argumentos sólidos para apoyar una medida de esta naturaleza.
Según han mencionado en la institución educativa, primero fue el anuncio del paro y después vino la discusión y posterior elaboración de petitorios respectivos. Es decir que, la medida de fuerza fue anterior a la razón que luego pasaría a fundamentar la decisión de los jóvenes.
Por si no se entendió. Los estudiantes habrían empezado por paralizar las actividades y después buscaron los motivos.
Algo similar les pasaría a varios dirigentes del gremio del profesorado que, al ser consultados por el motivo de la paralización de las actividades, prefieren el silencio o se pierden en explicaciones poco claras.
Lo único claro por el momento es que, una vez más los afectados son nuevamente los estudiantes, víctimas de huelgas que como dijo el profe Maza, “están matando la educación pública”, en todos sus niveles.