La
docuserie “The Last Dance” sobre Michael Jordan está siendo un
auténtico éxito en Netflix. A solo horas de la emisión de sus dos
capítulos finales -ayer en Estados Unidos y hoy en Latinoamérica- medios
estadounidenses han ido revelando algunos secretos de la filmación.
Uno
de los puntos que llamó la atención es el hecho que donde se graban las
entrevistas a Michael Jordan no corresponde a su hogar. La exfigura de
los Chicago Bulls no quiso mostrar su hogar, a diferencia de otras
estrellas de la NBA entrevistadas por la serie como Reggie Miller, Larry
Bird, Patrick Ewing, Kobe Bryant o Magic Johnson, que sí grabaron en
sus espacios privados.
Así
lo hicieron saber el productor Michael Tollin y el director Jason
Hehir, quienes tuvieron una tarea extra al momento de rodar “The Last
Dance” para buscar un lugar que encajara con los gustos de la leyenda de
la NBA.
“Busqué
lugares en los que pareciera que Michael podría vivir allí. Sabía cómo
era su casa real y sabía que se trataba de un tipo rico que tenía
ciertos gustos, así que queríamos algo que combinara con eso”, dijo el
director.
A
pesar de que Michael Jordan vive en una lujosa mansión, y aunque
hubiera sido mejor escenario para la serie grabar ahí, Hehir respetó el
hermetismo del protagonista.
“Simplemente no quería que la gente viera todo eso. Lo respeté, así que nunca lo presioné”, comentó.
“Hay ciertos aspectos de su vida que prefiere mantener en privado”, dijo el director de la docuserie.
A
pesar de la dificultad, Hehir aseguró que no fue una tarea tan
complicada filmar en otros espacios simulando ser la casa del astro del
básquetbol. El director contó que la gente al saber que se trata de
grabar a Michael Jordan accedió de manera fácil a prestar sus hogares.
“Les
sorprendería lo rápido que la gente abre sus puertas cuando uno
pregunta: ‘¿Puede Michael Jordan venir y ser entrevistado en su casa?”,
remató.