Cinco
jornadas de juicio bastaron para que el Tribunal Oral en lo Penal de
Punta Arenas condenara al único imputado por el fallecimiento de una
dueña de casa en la Población Simón Bolívar.
Los
magistrados resolvieron que Sergio Quinchamán Hernández incurrió en dos
delitos: homicidio simple y disparos injustificados. Sin embargo, no se
pudo acreditar más allá de toda duda razonable las amenazas y el porte
ilegal de arma de fuego, dos ilícitos que la Fiscalía intentó acreditar.
El condenado
fue llevado a juicio por los hechos ocurridos el 28 de julio de 2018.
En horas de la madrugada él concurrió al domicilio de la víctima ubicado
en el sector sur de Punta Arenas, donde un grupo compartía bebidas
alcohólicas. Intentó ingresar para reunirse con una amiga, pero los
dueños de casa no le permitieron el acceso porque no lo conocían.
Momentos
después el acusado regresó al inmueble premunido de una pistola de
fabricación rusa. Tocó la puerta y fue recibido por un hombre adulto.
“¿Te acordái de mí?”, le habría dicho.
Una
vez que le cerraron el acceso nuevamente, el hombre desenfundó el arma y
disparó en al menos seis oportunidades hacia el domicilio. Uno de los
proyectiles impactó en el abdomen de Marcela Soto Álvarez. Falleció en
presencia de sus hijos a sus 54 años de edad.
El resto de las balas concluyeron su trayectoria en el living y la cocina. Uno de los proyectiles terminó alojado en el refrigerador.
Cerca
de 26 testigos y seis peritos fueron llamados por el Ministerio Público
para testificar. En los estrados del tribunal se sentaron participantes
de la convivencia -incluyendo los hijos de la víctima fatal- y
funcionarios de la Brigada de Homicidios de la PDI que se hicieron cargo
de las diligencias, entre otros.
También
se incorporó como medio de prueba la pistola empleada por Quinchamán y
su carné del Registro Nacional de Armas de Fuego.
El
tribunal comunicará la sentencia el jueves 7 de abril. Aunque el
Ministerio Público solicitaba inicialmente 23 años de cárcel por la
supuesta comisión de cuatro delitos, el acusado podría recibir una pena
inferior al ser absuelto por dos ilícitos.