Los
hechos ocurrieron el 11 de noviembre de 2020, cuando Punta Arenas
estaba en cuarentena por la crisis sanitaria. En horas de la tarde
funcionarios del Ejército fiscalizaron un vehículo que intentó evadir el
control en la esquina de Enrique Abello con España.
Los
tres ocupantes del móvil no tenían salvoconducto. El chofer, Eduardo
García Villegas, presentaba rasgos evidentes de estar ebrio y exhibió
una credencial de Gendarmería para que el procedimiento quedase sin
efecto.
Según
la acusación, los militares no se dejaron amedrentar y recibieron
insultos a cambio. “¿Cuántos años de servicio ‘tenís’? Eres nuevo, vales
callampa. Yo ando con delincuentes, tu procedimiento vale m…”, les dijo
el conductor.
Mientras
se daba esta escena, los otros dos ocupantes continuaban la ingesta
alcohólica en el vehículo. Uno de ellos habría secundado al chofer en
los insultos, mientras que el otro habría orinado en plena vía pública, a
la vista de los transeúntes.
El
trío ha cumplido con arraigo regional desde el control de su detención.
La causa solo concluyó para el gendarme, quien fue sentenciado ayer por
manejo en estado de ebriedad, falta de respeto a la autoridad e
infracción a las normas higiénicas.
El
Juzgado de Garantía de Punta Arenas lo condenó a 61 días de cárcel,
pero la pena se sustituyó por la remisión condicional. Es decir, quedará
sujeto a la firma mensual en el Centro de Reinserción Social de
Gendarmería por un año.
Además le impusieron una multa de 7 UTM (cerca de 385 mil pesos) y la suspensión de manejar vehículos motorizados por dos años.
Los amigos del gendarme quedaron citados para una próxima audiencia de juicio simplificado que se realizará en septiembre.