En
una decisión unánime, el Tribunal Oral de Punta Arenas condenó a Karin
Gallardo Ríos por hurto simple. Los jueces dieron por acreditado que la
mujer sustrajo joyas avaluadas en más de 1 millón de pesos.
Masajista
de profesión, Gallardo Ríos iba frecuentemente a prestar sus servicios a
la casa de la víctima, ubicada en calle Bories. Con el tiempo ambas
desarrollaron un grado de amistad.
La
relación se truncó en agosto del 2018, cuando desaparecieron de la casa
un reloj, tres pulseras, doce anillos, tres cadenas y dos conjuntos de
aros y colgantes. Las joyas estaban avaluadas en 1.068.000 pesos.
La
víctima le consultó a Gallardo Ríos si era la responsable del robo y la
masajista le reconoció que empeñó las joyas en los locales de menestra
“El Patito” y “Calisto”.
“Me confesó que me había hurtado mis joyas, según ella porque estaba en
mala situación económica”, dijo la víctima en su declaración a la
Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) de la Policía de
Investigaciones PDI.
El
juicio comenzó el lunes. Comparecieron la víctima, los empleados de los
almacenes donde fueron empeñadas las joyas y siete funcionarios de la
PDI.
De
acuerdo a la teoría de la defensa, la imputada jamás robó las joyas,
sino que fue el hijo de la víctima quien se las entregó a cambio de una
comisión. Esa versión sería desechada por los jueces.
“La
prueba de cargo –testimonial, pericial, documental y otros medios– ha
permitido establecer la existencia del hecho aludido en la acusación.
Esto es sustracción de cosas muebles ajenas, con ánimo de lucro y sin la
voluntad de su dueña”, dice el veredicto.
La
lectura de la sentencia se conocerá este viernes. Si el tribunal acoge
la solicitud de la Fiscalía, condenada arriesga hasta tres años de
cárcel y una multa de 10 UTM (cerca de 500 mil pesos).