Tras
seis jornadas de juicio, el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas
condenó ayer a un carpintero que dejó a su hijo lactante en riesgo
vital.
“A la
decisión de condena se arribó teniendo en consideración la prueba
incorporada por los acusadores, la que ha sido de la entidad suficiente
para superar el estándar de condena”, dice el veredicto.
El delito ocurrió en la noche del 25 de enero, cuando el acusado tenía bajo su cargo a la víctima de tres meses de edad.
Según
la acusación, el bebé lloraba insistentemente y su padre procedió a
golpear su espalda para evitar cólicos, pero el llanto no cesaba. El
acusado lo acostó en su coche y comenzó a mecerlo, hasta que perdió la
paciencia y lo sacudió con violencia.
El
cuerpo de la víctima quedó rígido y comenzó a sufrir convulsiones. Sus
padres debieron trasladarlo al Hospital Clínico de Magallanes, donde se mantuvo conectado a un ventilador mecánico en riesgo vital.
El
bebé resultó con lesiones compatibles al “síndrome del niño sacudido”:
un accidente cerebro vascular isquémico, hemorragias retinales y una
trombosis en el seno bilateral, entre otras. De acuerdo con la acusación
de la fiscalía, sufrió “daño neurológico y secuelas funcionales
permanentes”.
Durante
el juicio comparecieron 27 testigos, incluyendo miembros del grupo
familiar y médicos que atendieron al menor, además de funcionarios que
han participado en su proceso de recuperación. También se exhibieron las
fichas clínicas que precisan la complejidad de las lesiones.
La
sala compuesta por las magistradas Rosa Luque, Constanza Sutter y Luis
Álvarez estuvo a cargo de analizar la prueba. Por unanimidad resolvieron
que se acreditaba un delito de lesiones graves gravísimas en contexto
de violencia intrafamiliar.
La
sentencia se conoce el sábado 12 de marzo. De acogerse la solicitud del
Ministerio Público y la parte querellante, el acusado podría pasar 12
años tras las rejas.