Condenado
por violación y estupro, un adulto de 43 años escuchó el castigo que
cumplirá. El Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas lo sentenció a 5
años de cárcel por cada ilícito cometido. Cuando recupere su libertad
quedará sujeto a la vigilancia de Carabineros por otros 10 años.
El individuo fue enjuiciado por violar a una madre y su hija de 17 años, quienes padecen de distintos grados de retraso mental.
Los
hechos ocurrieron en el sector sur de Punta Arenas, en mayo de 2018. El
condenado conocía con anterioridad a sus víctimas, quienes eran sus
vecinas. Aprovechándose de la discapacidad intelectual de ambas, las
hizo ingresar a su domicilio y las trasladó a su habitación, donde las
accedió sin consentimiento.
El
tribunal dio por comprobado que la adolescente fue víctima de estupro.
“Se aprovechó y abusó de esa anomalía al hacerla subir al segundo piso,
donde la accedió sabiendo que por la merma cognitiva que presentaba no
se iba a oponer a que realizara su propósito criminal”, se lee en la
sentencia.
La
tarea de sentar en el estrado al acusado no fue fácil. La pareja de la
madre supo de los hechos y denunció a la PDI, pero el agresor se dio a
la fuga. La Brigada de Delitos Sexuales (Brisex) de la PDI lo detuvo
casi un año y medio después de los hechos. Esperó el juicio en su contra
durante casi 600 días en prisión preventiva, los cuales serán abonados a
los 10 años de cárcel de condena.
La sala estuvo compuesta por los jueces José Octavio
Flores, Jaime Álvarez Astete y Luis Álvarez Valdés. Este último fue del
parecer de absolver al condenado de haber violado a la madre. A su
juicio, no se pudo comprobar que ella estuviese “privada de sentido” al
momento de ser agredida, como lo indica la acusación.