Esta
semana, la Fiscalía presentó un requerimiento en contra de Sergio
Quinchamán Hernández por apuñalar con armas artesanales a un interno del
Complejo Penitenciario de Punta Arenas. Le imputan cargos por lesiones
menos graves en grado de desarrollo consumado.
La
agresión ocurrió el 20 de marzo del 2022. El imputado –que actualmente
cumple una condena de casi 13 años de cárcel por el homicidio de una
dueña de casa en la Población Simón Bolívar– estaba recluido en el
módulo C-1, donde habitan reos reincidentes.
En
horas de la mañana, Quinchamán se enfrascó en una discusión con Jorge
Aguilar Santibáñez, conocido entre sus pares como “El Coky”, quien
espera juicio por una fallida quitada de drogas que concluyó con un
contador herido de bala.
De
acuerdo al requerimiento, el imputado agredió al “Coky” con armas
confeccionadas con clavos. Le propinó heridas en su zona clavicular y
torácica abdominal menos graves, de acuerdo al dato de atención de
urgencia del interno.
El
agresor resultó con lesiones erosivas en su espalda y cortes leves.
Posteriormente declaró ante los gendarmes y reconoció ser el autor de la
golpiza.
“Debido
a que constantemente soy víctima de agresiones, amenazas y robo de
medicamentos por parte del ‘Coky’ y su carreta, decidí fabricar armas
artesanales con puntas, con la finalidad de defenderme ante una nueva
agresión por parte de estos internos”, dice la transcripción de la
declaración.
Sobre
la riña, señala que “soy agredido físicamente con un golpe de puño en
el rostro por parte del ‘Coky’, por lo que no dudé en agredirlo con una
de mis armas blancas y atentar en contra de su vida”.
Consultado
por si quiere añadir algo en su declaración, el imputado agregó que
“habría seguido agrediéndolo si no hubiera sido por los funcionarios de
Gendarmería y los internos que se metieron”.
Quinchamán
fue trasladado al Complejo Penitenciario de Puerto Montt como medida de
seguridad. El 8 de agosto tendrá que conectarse al Juzgado de Garantía
de Punta Arenas para su audiencia de procedimiento simplificado.