Pasadas
las 13.00 horas de ayer, se dio a conocer la sentencia a la que arribó
el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas respecto de un hombre de 57
años, quien la semana pasada había sido llevado a juicio, tras ser
detenido y denunciado en abril de 2019, como autor de los delitos de
abuso sexual y violación, ambos en carácter de reiterados, en perjuicio
de una niña de 13 años de edad.
Según
la acusación formulada por la fiscal Wendoline Acuña, estos hechos se
perpetraron a comienzos del año pasado, específicamente a fines de
enero, cuando la víctima se encontraba en el domicilio del imputado,
identificado como Bernardo Alberto Balbontín Gómez, vivienda que estaba
emplazada en el Barrio 18 de Septiembre.
En
ese contexto, el sujeto, aprovechándose de ser persona conocida de la
familia de la niña, le efectuó tocamientos de significación sexual.
Asimismo, a partir de aquella ocasión, comenzó a violentar sexualmente y
de manera reiterada a la víctima, registrándose el último episodio una
semana antes de la denuncia, cuando el individuo fue a buscarla al
colegio y la llevó hasta su casa con la excusa de que ella lo ayudaría a
buscar unas cosas.
Admitió responsabilidad
Al
inicio del juicio y tras ser consultado, el acusado decidió renunciar a
su derecho a guardar silencio y declaró en la audiencia, admitiendo
todos los hechos formulados en su contra, manifestando textualmente que
él asumía la responsabilidad de lo que se le estaba imputando, y también
aseguró estar arrepentido y que estaba consciente de que no debía haber
hecho lo que hizo.
“Sabía
que lo que estaba haciendo estaba mal, que no tenía que estar haciendo
eso, pero todo lo que estaba hecho estaba mal. Yo sabía que era un
delito, sabía el riesgo que corría y lo que estoy pasando ahora, tengo
claro que eso no corresponde hacerlo con una niña tan chiquita. Yo le
tenía mucho cariño a ella, a su familia. Yo los quería mucho y no tenía
que haber hecho esto. También sabía que ellos me apreciaban bastante.
Reconozco que yo me aproveché y cometí este delito tan grave. Desde que
estoy privado de libertad, todos los días me arrepiento de lo que hice y
el daño que le ocasioné a su familia, prácticamente los destrocé con
esto. Nunca pensé que yo iba a poder hacer estas cosas”, fue parte de la
declaración que brindó la semana pasada.
En
este sentido, los magistrados del Tribunal Oral de Punta Arenas, tras
haberlo declarado culpable, decidieron imponerle una pena de 10 años de
cárcel, la cual deberá cumplir de manera efectiva. A la vez, fue
condenado a la inhabilitación absoluta perpetua para ejercer cargos y
oficios públicos, derechos políticos y la de inhabilitación absoluta
para profesiones titulares mientras dure la condena.
Asimismo, fue sentenciado a la inhabilitación
absoluta y perpetua para cargos, empleos, oficios o profesiones
ejercidos en ámbitos educacionales o que involucren una relación directa
y habitual con personas menores de edad.
¿Qué le bajó la pena?
Cabe
indicar que inicialmente la fiscal Wendoline Acuña había solicitado que
por ambos delitos se decretara una pena de 15 años de prisión, mientras
que la abogada querellante Martina Pradenas, había pedido que Balbontín
Gómez fuese condenado a la pena de 20 años de cárcel efectiva, ya que
invocó la circunstancia agravante de abuso de confianza. Sin embargo,
los jueces desestimaron acceder a esta última.
En
el mismo tenor, el tribunal le reconoció las atenuantes de
irreprochable conducta anterior, ya que no registra antecedentes
delictuales, y también le favoreció la colaboración sustancial al
esclarecimiento de los hechos, considerando que “el imputado desde el
comienzo de la investigación ha cooperado de una manera trascendente en
el esclarecimiento de los hechos, pues oportunamente prestó declaración,
aportando abundante cantidad de información sobre los hechos”.
Todo
lo anterior, le rebajó la pena que era pedida, por lo cual la abogada
querellante deberá revisar íntegramente la sentencia para ver si es que
existe la posibilidad de recurrir de nulidad o no ante la Corte de
Apelaciones de Punta Arenas.