Años
de lucha, de opresión, de muertes, desapariciones, torturas… Años de
horror, de miseria, de explotación… Malos años aun cuando algunos
piensan que fue el paraíso y otros -francamente en el borde de la
estupidez-, declaran que Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas se
quemaron solos… Lo triste es que haya gente que vomite estas idioteces y
otros (más idiotas), que los aplauden. Esta fecha, como otras más
trágicas, nos debe hacer reflexionar, nos debe enfrentar a nuestras
convicciones, a las supuestas certezas conquistadas, a las luchas de
tantos y tantos, a las víctimas… Porque nos olvidamos, somos frágiles en
materia de recuerdos, nos aferramos al presente y no consideramos el
esfuerzo de tantos y tantos que, sin temor, arriesgando sus vidas,
hicieron posible la esperanza y la democracia que -tristemente- algunos
olvidaron.
Queríamos democracia, queríamos acabar en las urnas con la
tiranía, queríamos más justicia, más verdad, más dignidad… Nuestros
anhelos chocaron con quienes francamente nos han engañado y se han
vendido a una esperanza que no se ha concretado. Aquéllos que se
metieron en el bolsillo el triunfo del pueblo, hoy nos dan la espalda,
se aburguesaron con una democracia incompleta, se conformaron con el
modelo imperante, se callaron y se convirtieron en cómplices de esta
nueva dictadura: la democracia de lo posible. Años tras años vemos
nuestras aspiraciones postergadas, año tras año nos consuelan, caen
migajas de igualdad, migajas de justicia y sigue el abuso de los
poderosos, sigue el imperio del dinero y, los que antes enarbolaban las
consignas de la justicia, hoy son tristes y patéticos “funcionarios” de
un sistema que sigue hundiendo al pueblo en la indignidad, en la
marginalidad.
De tanto en tanto escuchamos las mismas consignas, los
viejos discursos, la misma palabrería… De tanto en tanto surgen algunos
líderes que nos recuerdan que no todo está perdido, pero pronto caen en
los mismos vicios de los de siempre y las promesas políticas de cambiar
el mundo quedan en la nada, en el amiguismo, en no salir a las calles,
en principios ideológicos que entienden ellos mismos ¿y la gente?,
bien, gracias… Mire a nuestro alrededor, recuerde a nuestros dirigentes,
a nuestros políticos: ¿recuerda a alguno que siga luchando contra esta
tiranía nueva, ha visto alguno oponerse a la vergüenza del sueldo
mínimo, de la salud, la educación…? Se han vendido, una vez en el
gobierno de turno todo, pero todo lo encuentran bien y nosotros debemos
conformarnos con sus acomodos, con su silencio… Cuando está de moda
algún tema de urgencia social, lanzan encendidos discursos y una vez que
esas urgencias se olvidan por la derrota en el futbol, por la estupidez
de turno, vuelven a su silencio cómplice y mes a mes cobran por ser
“servidores públicos” ¿y la gente?, bien gracias…
Los que no olvidamos,
los que denunciamos a los sinvergüenzas, a los cara dura, a los cara e’…
No nos vamos a quedar callados. Estamos cansados de sus sonrisas
falsas, de sus falsas promesas, hastiados de ver cómo intentan colocar a
sus hijos, hermanos, parientes, más que enfurecidos con su
inconsecuencia y con creer que la política es la nueva herencia para la
familia. Usted que lee estas líneas, que las comparte o que disiente, no
se deje engañar, no seamos tan ingenuos, una boina no significa
pertenencia, no significa ser más magallánico que usted o yo, una boina
es una payasada y, por favor, no se deje engañar por estos nuevos
payasos de la política. Falta completar el arcoíris, faltan colores,
falta más esperanza y dignidad, falta que expulsemos a los mismos de
siempre, ellos nos robaron la alegría y hoy quieren seguir robando. No
hay que creer. Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para
los payasos, ladrones y sinvergüenzas de la política actual. ¡Devuelvan
el arcoíris, ladrones!