Aún
mantengo en la retina las imágenes y declaraciones que habitantes de
Puerto Toro dieran a conocer en un programa televisivo. Sin más ni
menos, expresaron sentimientos que sin lugar a dudas atesoran por largo
tiempo. Nada más decidor y fuerte que cuando te enrostran tus
debilidades o fallas y debes asumir que están en lo cierto.
La
historia del poblado se remonta a la fiebre del oro y cuando
muchos aventureros y osados personajes las emprendieron hacia esos
terruños con la esperanza y el deseo de vencer los obstáculos que se
presentaran y con la convicción de ser poseedores del temple y el
coraje necesario para salir airosos en la empresa.
Lo
cierto que para asumir una aventura de tal envergadura y si nos
situamos en los años en que se da la situación, convengamos que no
resultaba nada fácil y menos atractivo. Lugar aislado, remoto,
inaccesible y en condiciones muy deplorables, sumado a la inseguridad de
salir airoso de la gestión, no era que resultara encantador para
cualquier mortal.
El
tiempo nos va dando la razón. Los recursos se agotan y nosotros que
hemos resultado ser los mayores consumidores de ellos, no tenemos la
capacidad ni la voluntad para permitir que estos tengan su ciclo
natural de renovación y los sobreexplotamos, sin mediar siquiera , un
grado de conciencia en relación de las generaciones venideras.
Por el lugar han pasado un gran cúmulo de personas., todas ellas cumpliendo diversidad de tareas y funciones.
Hace
algún tiempo atrás fui testigo de lo hondo que cala en algunas
personas, el hecho de haber sido parte de esa comunidad. La emoción de
recorrer lugares familiares y en donde cada uno de ellos tiene atesorado
algún recuerdo especial. . . la faena de leña rutinaria, la espera de
la embarcación con los víveres. . . las noticias del continente, la
faena de descarga, la salida respectiva a Williams, la sala del
generador de la luz, todas son vivencias acumuladas y que transcurridos
los años traes a la memoria para comparar los estilos de vida a la
fecha. Las lágrimas surcan las mejillas de tipos que parecieran
imperturbables. . . pero la emoción los embarga y doblega en ese momento
tan especial.
En
el recuerdo quedarán los nombres y apellidos de familias arraigadas en
el sector. . . los Vargas, los Catrín en primera, segunda y tercera
generación. Don José y doña Sonia, hoy viviendo de añoranzas y de lo
que pudo ser el futuro de su terruño.
No
podemos soslayar las instituciones de las FF. AA., que por razones
institucionales cobran mayor sentido su presencia en tales lugares. La
Armada de Chile, quien permanentemente mantiene una asistencia y
vigilancia en el sector y los circundantes., realizando los patrullajes
y evacuaciones cuando estos se requieren. De igual modo y vinculándose
mayoritariamente con la población civil, Carabineros de Chile;
guardadores del orden y protección de las fronteras , han dado ejemplo
de esfuerzo, sacrificio y lealtad con la Patria.
Tal
vez estamos a tiempo para subsanar situaciones, lo que Blanca expresó
en su momento ha tenido la virtud de hacernos reaccionar y posibilitar
en un futuro cercano un mejor pasar a nuestros connacionales asentados
en el sector.
Aquí
el llamado es a Puerto Williams; a no descuidar este poblado y agotar
instancias en distintas formas y maneras: viales, de salud, asistencia a
emprendimientos, capacitación a los vecinos, visitas de grupos
culturales, deportivos, incluirlos en festividades y efemérides. Todo
lo que sea posible para disipar ese aislamiento y exclusión que ronda en
mentes y espíritus de los lugareños.
Cuando eso ocurra y solo ahí, podremos asegurar que estamos construyendo de verdad, más provincia.