COLUMNA | Buenas noticias para la educación pública

Esta
semana el Senado de la República aprobó por unanimidad el proyecto de
ley para desmunicipalizar la educación pública, tras casi dos años de
tramitación. La educación pública que hoy administran los municipios
será traspasada paulatinamente a 70 servicios locales de educación que
forman parte de la nueva institucionalidad y lo que se busca es mejorar y
fortalecer la formación que recibe cada estudiante y alumno en los
jardines, escuelas y liceos públicos.

El texto legal crea un nuevo marco
institucional que tendrá como objeto central que el Estado provea, a
través de los establecimientos educacionales de su propiedad y
administración, una educación pública gratuita y de calidad, laica y
pluralista, que promueva la inclusión social y cultural, la equidad, la
tolerancia, el respeto a la diversidad y la libertad. Además se debe
considerar las particularidades locales y regionales y garantizar el
ejercicio del derecho a la educación de conformidad a lo dispuesto en la
Constitución Política de la República. Con este paso se da inicio al
término de una lógica de mercado en la educación. Hoy existirá un
sistema alternativo que tiene otra forma de entender la educación. La
ley establece que en 2025 termina la instalación del último de los
servicios locales de educación, pero ese plazo podría extenderse por
cinco años más si el Consejo de Evaluación del Sistema de Educación
Pública así lo propone.

Lo importante de esta iniciativa es que los
municipios con buena calidad de la educación y que deseen mantenerlo, se
puedan quedar con los colegios y con ello existirá un sistema mixto con
implementación gradual. Otro anuncio importante que trae esta ley es
que los servicios locales de educación serán servicios adscritos al
Sistema de Alta Dirección Pública lo que es consistente con los
criterios que inspiraron el modelo de selección de directivos
consagrados en la ley sobre Calidad y Equidad de la Educación. La puesta
en marcha de la nueva institucionalidad, en especial el periodo de
transición entre el actual y el futuro sistema de administración de
escuelas y liceos públicos, sumado a los desafíos educativos de
inclusión de las comunidades escolares, genera exigencias mayores y
altas expectativas.

Como embajadora de la educación pública solo puedo
decir que hoy estoy feliz de este paso. Vienen a mi mente los años
vividos en aulas de mi escuela y liceo público donde estudié y me formé.
Ahí aprendí el valor del estudio y el conocimiento, el apego y respeto a
nuestras raíces y orígenes, el gusto por la música y el folklore,
conocí y valoricé en toda su dimensión la entrega y formación normalista
de mis profesores y profesoras y con la madurez del tiempo transcurrido
en mi vida, puedo decir que soy una autentica hija de la educación
pública gratuita y de calidad. Solo deseo cumplamos la meta de la
Presidenta Michelle Bachelet de contar con una educación de calidad,
equitativa e inclusiva para todos los niños, niñas y jóvenes de nuestro
país.

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