COLUMNA | Tenerla o no tenerla

Tener
o no tener… esa es la cuestión. En estos días se discute, y al momento
de escribir esta columna no se sabe si al gobierno le resultará o no, un
aporte multi millonario al canal de televisión pública TVN, que llega a
la suma de algo así como 40 mil millones de pesos, para su
capitalización, que no es otra cosa que tapar los hoyos financieros.
Entonces, la pregunta tendría que ser si las pérdidas que se repiten en
cada ejercicio se deben a una mala administración financiera, a una mala
gestión comercial o, definitivamente, a que la televisión no es negocio
y, en este caso, la siguiente pregunta tendría que ser si vale la pena o
no, tener un canal de la envergadura de TVN, que tengamos que financiar
todos los chilenos y para qué, con qué objeto, siendo que hay tantas
necesidades prioritarias donde poner esos recursos. Por nombrar uno, los
campamentos, un tema que no ha sido relevante en las discusiones, en
ninguna, ni en debates políticos, ni en los café que tanto tanto gustan a
algunos, me incluyo, y tanto repudian otros. ¿Nos hemos puesto a pensar
en la calidad de vida de las cuarenta mil familias chilenas que viven
en condiciones de miseria? Seguramente, cuando vemos reportajes sobre la
realidad de nuestros compatriotas que se arrastran en el barro de la
pobreza, incluidos los niños, los adultos de mañana, que crecerán con el
estigma, la rabia, “pateando piedras”, nos lamentamos, pensamos acerca
de la triste vida que llevan, de su penoso futuro… pero terminado el
reportaje, como dice la canción, el rico vuelve a su riqueza, el pobre a
su pobreza y el señor cura a sus misas. Se despertó el bien y el mal,
la zorra pobre al portal, la zorra rica al rosal y el avaro a sus
divisas. Quiero hacer el enlace entre estas dos realidades, por una
parte miles de millones de pesos para sacar del hoyo a TVN, si es que se
lograra salir y, por otra, miles de personas, ciento veinte a ciento
cuarenta mil seres humanos sin la posibilidad de tener una
“capitalización” para salir del hoyo, del barro, de la fonolita, de la
ignorancia y de lo peor que le podemos dar a nuestros compatriotas. En
lo personal, respecto de tener o no tener un canal público, es decir un
“canal de todos”, estoy de acuerdo, creo que es necesario tenerlo, pero
no de la forma que tenemos. Permítame dar mi opinión, para eso existe
esta columna. Sí, debemos tener un canal público de televisión, enfocado
totalmente a la actividad de regiones, incluida la metropolitana como
una más, con un financiamiento público basal, que garantice su
existencia en condiciones de austeridad, propia de un país con tantas
necesidades, y que no tenga que competir con los canales privados por el
avisaje, ni por el rating, so pena de caer en la farándula y en lo
burdo que tenemos al día de hoy. Informar, educar y entretener, tienen
que ser sus objetivos, pero no de cualquier forma ni a cualquier costo.
Informar, en noticieros regionales que abarquen actividades públicas y
privadas. Educar, con programas culturales que no importe sin son o no
masivos, desde todas las regiones, para conocernos mejor y acercarnos
mucho más. Entretener, transmitiendo funciones teatrales, festivales
musicales, torneos deportivos amateur, resaltando y promoviendo los
valores de cada región. 

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