Ya vamos por medio año de la peor crisis sanitaria que nuestras generaciones tengan recuerdo. Un golpe a nuestra normalidad de vida, que, con sus complejidades, lográbamos pasar año a año con nuestras relaciones personales, con nuestras realidades dispares y con lógicas que eran poco disfrutadas o valoradas; como un simple abrazo.
La pandemia ha desnudado al mundo, claro que sí, pero principalmente ha desnudado a nuestro Estado, a nuestra pobreza y nuestra fragilidad económica, que por años, unos “genios” que enviaron a Chicago, obligaron creer a todo un país que la prosperidad de 120 familias, sería la prosperidad de todo Chile.
Desde marzo a la fecha, los vecinos y vecinas de Cabo de Hornos han visto como día a día se complica aún más su capacidad de subsistencia propia. Los que nunca tuvieron que pedir colaboración de instituciones públicas, hoy han tenido que hacerlo… lo primero que les quiero decir es que lo hagan sin vergüenza, con la frente en alto y sin vacilaciones; esto no lo buscaron ellos, esto sin duda es consecuencia de un “pacto social” que era un castillo de naipes que se derrumbó y de un virus que sigue sin remedio.
Desde la Municipalidad hemos buscado hacerle frente a este grave problema, nos las hemos ingeniado día a día, con nuestros funcionarios, para intentar de que nadie se sienta solo. Principalmente nuestros adultos mayores.
En lo relativo a las ayudas sociales, ya van más de 80 millones de recursos propios de las arcas comunales los que hemos puesto a disposición de la ciudadanía. Hemos ido en la colaboración de pago de arriendos, entrega de caja con víveres necesarios, leña y gas para calefaccionar los hogares, etc.
Además, con un poco de creatividad, desde julio y hasta que termine septiembre, hemos contratado a dos restaurantes de la comuna para que puedan hacer almuerzos los domingos y que camionetas destinadas al turismo puedan salir a repartir en formato delivery, para llegar a las casas de los adultos mayores y personas que se encuentran solos con una rica comida al menos una vez a la semana. Eso hace que los que más mal lo están pasando, se pueden sentir de alguna forma acompañados y que la industria del turismo, junto al rubro gastronómico, que son los más golpeados económicamente, puedan tener un pequeño ingreso que les permita su subsistencia y posterior fortalecimiento, para retomar cuando esto termine, el desarrollo económico local.
Vecinas y vecinos, sé y comprendo que necesitamos más. Soy consciente de las carencias por las que pasamos. Como alcalde de la comuna de Cabo de Hornos tienen mi palabra de seguir poniendo el hombro junto a nuestros funcionarios municipales frente a la pandemia. Tengo la convicción de que juntos saldremos de esto. Hoy nadie sobra, las pequeñeces por las que intentan sacar algunos unas tajadas políticas pueden esperar.
Vamos con fuerza Puerto Williams, vamos a ganar. Cabo de Hornos crece.