Si
bien es cierto, que los seres humanos pertenecemos al Reino Animal
tenemos varias características que nos diferencian y que son propias de
nuestra especie. Entre ellas las habilidades para anticiparnos al futuro
y de aprender. Lo cual nos permite adaptarnos con mayor facilidad a los
cambios ambientales. Sin lugar a duda de un claro ejemplo de esto son
los astronautas. ¿Cómo es posible que seres humanos comunes y
corrientes, logran adaptarse a condiciones nuevas y muy distintas a las
que estamos adecuados los seres humanos? La respuesta es una sola, se
les prepara o se les entrena para ello. Por lo tanto, nosotros también
podemos aprender nuevas formas de ajuste frente a la difícil situación
que nos ha tocado, nos toca y nos tocara vivir.
En
cuanto a sus necesidades básicas o biológicas de los astronautas se
puede señalar a modo de ejemplo lo siguiente: en las naves espaciales
no hay lugar para ducharse, por lo cual deben enjabonarse con un paño
húmedo. Además, en el baño no hay estanques y por ello en lugar de agua
(muy escasa) se utiliza una corriente de aire para eliminar la orina,
las heces o deshechos.
En el aspecto psicológico se han considerado (entre otros) los siguientes :
-Los
astronautas llevan música, porque se sabe que la música tiene un efecto
positivo sobre el aspecto cognitivo y emocional. Es sabido que si se
está triste lo mejor es escuchar música movida o canciones con una letra
positiva, que incite a animarse. Igualmente hay melodías que ayudan a
relajase y así evitar el estrés. Diferentes estudios realizados sobre la
psicología de la música, señalan que las personas que han escuchado
música diariamente les disminuyo la ansiedad, en comparación con los que
no escuchaban.
–
Usan videos interactivos de tal modo que le pueden servir para negociar
o solucionar conflictos, con el fin de evitar las peleas de la
tripulación al interior de la nave.
Respecto
a esto último, existe la llamada negociación basada en intereses, la
cual es una estrategia en la que las partes (involucradas en el
conflicto o problema) colaboran para encontrar una solución beneficiosa
para todos. La idea es que se pueden satisfacer los intereses de las
partes involucradas de modo que todos salgan ganando. Uno de los
ejemplos clásicos y más claro de esto es el siguiente: dos personas
estaban discutiendo por la misma naranja. Como lograron comunicarse y
entender el interés de la otra parte, se dieron cuenta que a uno le
interesaba la cáscara y al otro la pulpa. El primero quería hacer un
dulce con la cáscara y el otro quería comerse la pulpa. Así los dos
obtuvieron el 100% de lo que querían.
De
lo señalado podemos extraer los siguientes aprendizajes: en nuestros
hogares deberíamos escuchar música que nos alegre, nos anime o nos
relaje y evitar música que nos deprima o que nos torne más agresivo o
beligerante. Por otra parte, frente a los conflictos hay que
esforzarse por encontrar un acuerdo común y satisfactorio, de modo que
todos (dentro de lo posible) terminen ganando y más aún cuando se trata
de familias. Para esto último, es fundamental ejercitar una buena
comunicación, de tal modo de lograr saber: Qué es lo que otro quiere o
necesita?