Adiós 2020

Tod@s, con más o menos ansiedad, estamos esperando que caiga la hoja del último día de este año del calendario actual -el Gregoriano- ese mismo que nos rige desde 1582. Puesto en práctica a través de la bula Inter Gravissimas por el Papa Gregorio XIII y aceptado como calendario oficial en gran parte del mundo, separando las estaciones y los meses de acuerdo al año solar. Paralelamente, existen otras maneras de fijar el tiempo según la cultura o el astro por el que se mida, como con el Sol, la Luna o ambos. Por citar algunos, existe el calendario budista, el hindú, el musulmán, el azteca, el maya y el chino, pero en la actualidad, pocos se usan de manera oficial.
Nuestro calendario vigente tampoco nació perfecto. Provenía del calendario Juliano, que había puesto en vigencia Julio Cesar el año 46 a.C. Aparte de los caprichos políticos del Emperador, que cambiaba los días a su arbitrio, se le añadió un día más cada cuatro años, que conocemos como los años bisiestos, pero tampoco quedaba perfecto y el desfase que se producía se iba agrandando con los años hasta que la diferencia del calendario astronómico con respecto al civil llegó a tener 10 días. Pero desde la Inter Gravissimas, en 1582 los años con 366 días se darían cuando fuesen múltiplo de 4, con excepción de los años múltiplos de 100, y la salvedad de los múltiplos de 400, que -aunque son múltiplos de 100- los años son bisiestos.
Sin embargo, el calendario Gregoriano tampoco es perfecto, debido a que también posee   un desajuste y cada 3.300 años se acumulan horas suficientes para un día más.  Por consiguiente, se afirma que la dificultad de subsanar este error y la cantidad de años que se necesitan para ello, han permitido al sistema mantenerse como el oficial en casi todo el mundo.
La vida está llena de rituales y líneas imaginarias en el tiempo o el espacio, casi como las fronteras que vemos en los mapas con los diferentes países.  Se va 2020 y comienza otro año. Al parecer, la vida sigue más o menos igual, aunque cambie a cada hora y a cada instante. La luz y la oscuridad, el día y la noche, diversas las fases de la Luna y la posición relativa del Sol, invierno y primavera, verano y otoño. No obstante esta aparente monotonía, jamás un momento en nuestra existencia será igual a otro, por muy repetido o similar que parezca. Solo vivimos en el presente, aunque estemos rodeados de recuerdos pasados y de esperanzas futuras.
Cada vez que se acerca un fin de año, surgen los buenos deseos, más aún en estos tiempos de pandemia, con los cambios que han implicado en nuestras vidas, por eso much@s buscan perder de vista este 2020. Al mismo tiempo, muchos afirman que el 2021, contiene todos los ingredientes para ser un mejor año, después de nuestra vivencia actual.
Sea como sea, siempre es bueno tener esperanza. Por eso, los mejores deseos son para resistir unos cuantos meses más, conservar la paciencia y ayudar todo lo posible a los que más lo necesitan. También debemos estar atentos al acontecer y al actuar de las autoridades políticas, para que desechen actitudes ineficientes, irresponsables o egoístas y practiquen la empatía, la prudencia y los valores de la humanidad.
Se acerca inexorablemente un nuevo año. Cuando caiga la última hoja del calendario, ojalá nos encontremos junto a los seres queridos, ya sea de manera presencial o a través de una pantalla, para brindar y desear un Feliz 2021.

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