La discusión sobre la violencia se ha tomado el escenario nacional en estos días y es necesario prestar nuestra mayor atención a cómo evoluciona este fenómeno, que a pesar de ser tan nocivo para la convivencia democrática, cuesta tanto interiorizarlo y encumbrarlo a las temáticas mas importantes de nuestra sociedad, debemos reconocer que nuestra historia nacional y regional está plagada de episodios violentos que nos han llevado a situaciones inolvidables de episodios grises de nuestra vida política, siendo así debemos ser justos en señalar muy decididamente que este “cáncer terminal” no es patrimonio ni de Izquierdas ni Derechas, es un gran error pretender colocar un letrero de “violentos” solo a quienes pertenecen a un sector del espectro político, aquello termina generando una injusta acusación y provocando una relativización de la verdad, desgraciadamente la violencia tiene diferentes expresiones: Golpes, agresiones, atentados, insultos, asesinatos, pero también hay otras formas de violencia, que a muchos no les interesa reconocer, pero son demasiado evidentes para ignorarlas; La falta de oportunidades en el ámbito de la educación y de la salud, la pobreza, la indiferencia, la injusticia y la desigualdad también son expresiones violentas y por supuesto son tan o mas dañinas que las primeras que he citado y podríamos seguir dando ejemplos, la falta de equidad en la justicia, la miserables pensiones de los adultos mayores, la muerte frente a la necesidad de atención medica especializada, la falta de acceso a la vivienda y también la arrogancia de los poderosos que exhiben sus “bienes” a quienes nunca podrán tener la posibilidad de tenerlos o vivirlos.
No es solo la intención de hacer un diagnóstico certero sobre la violencia, la idea es saber cómo nos preparamos para cambiar el “Switch” de la tolerancia, primero los que compartimos un espacio democrático donde convivimos con otros pares que no piensan como nosotros y donde apreciamos que la intolerancia muchas veces campea, allí esta nuestra propia responsabilidad y la oportunidad de aportar, no solo con discursos sino con acciones reales y concretas, aquello debe entenderse en un marco de respeto, sin mentiras, sin aprovechamientos políticos ni personales, solo privilegiando el bien común de nuestra región, yo al menos en el Consejo Regional abrigo una pequeña esperanza en esta dirección y que ojalá vaya creciendo principalmente alimentada y nutrida por acciones concretas. Estas últimas semanas en gran medida ha ido prevaleciendo una mirada objetiva, despolitizada y mayoritaria, donde se aprecia el alejamiento de posiciones políticas interesadas y se hacen prevalecer una mirada global y desinteresada que resulta muy coherente con el interés supremo de nuestra región, pongo mi esperanza que lo que comienza a ocurrir en el Consejo Regional, pueda irse viendo en diferentes ámbitos de la vida política de la región y del país.
Lamentablemente todos los días vemos acontecimientos que se mueven en la dirección contraria, eso de alguna forma disminuye nuestro entusiasmo y deteriora nuestra esperanza en que cambien las formas de hacer política. No obstante, lo más preocupante es observar como día a día, menores de edad se involucran en hechos violentos estimulados por políticos inescrupulosos que cuando les pasa algo o son dañados por los acontecimientos, los abandonan a su suerte y lo dejan en el más lamentable abandono, son muchos los jóvenes que caen fácilmente producto de falsos ideales y deben enfrentar solos las consecuencias de sus actos y terminan perdiendo años de su vida.