“Contrariamente
a lo ocurrido en junio, el IPC de julio sorprendió con fuerza al alza,
aunque en una magnitud incluso mayor. Esta es la mayor variación mensual
del IPC para un mes de julio desde el año 2008. Así como en junio a
nivel de productos la sorpresa fue bastante generalizada a la baja, esta
vez lo fue al alza. De las doce divisiones reportadas por el INE, diez
nos sorprendieron al alza y solo una a la baja (“Vestuarios y calzados”,
que fue de las que más nos sorprendió a la baja en junio)”.
“Esto
sugiere que, así como en junio la inflación fue baja por una caída en
consumo, en julio se habría recuperado por las transferencias asociadas
al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). A lo anterior se sumaron
precios de servicios que aumentaron en respuesta a la reapertura de la
economía. La elevada inflación mensual, junto con una baja base de
comparación, llevó a que la variación en doce meses del IPC sobrepasara
el techo del rango meta del Banco Central (2% a 4%) por primera vez
desde junio de 2016 ubicándose en 4.5%”.
“El
precio que más incidió en la sorpresa respecto de nuestro escenario
base fue el de los automóviles nuevos. Mientras proyectábamos una
continuación de la estabilidad tras los fuerte incrementos de comienzos
de año, el precio volvió a subir, posiblemente inducido tanto por la
reciente depreciación cambiaria como por las disrupciones en los
mercados globales, junto con una mayor demanda como lo muestran los
datos de ventas publicados por la Asociación Nacional Automotriz de
Chile (ANAC). Estos mismos factores, en especial el aumento de la
demanda, podrían estar detrás de la completa reversión de la
extraordinaria caída que tuvieron los precios de los muebles para el
hogar y las bebidas gaseosas en junio, aunque esto también podría
deberse a factores técnicos relacionados al levantamiento de precios”.
“Con todo, destaca que, si bien la caída registrada en junio
en el índice de “Vestuarios y calzados” no tuvo una reversión, esto sí
ocurrió en “Bebidas alcohólicas y tabaco” y una variedad de precios de
bienes durables. Esto da sustento a la hipótesis que la sorpresa a la
baja de junio se debió a una
desaceleración del consumo que se habría comenzado a revertir en julio.
Por tanto, las presiones derivadas de las transferencias del Estado
emergen como un riesgo al alza. Si bien el IFE está llegando a hogares de menores ingresos que, además de tener una mayor propensión a consumir,
tienen una canasta de consumo menos concentrada en bienes durables a
favor de otras categorías como alimentos o vestuarios, esto no se hizo
evidente en el IPC de julio”.
“Reiteramos
que los principales determinantes del IPC en el corto plazo, más allá
de los temas de medición, seguirán siendo el precio de los combustibles a
nivel internacional, los movimientos idiosincráticos en el tipo de
cambio, la disponibilidad de stocks, los cambios en movilidad, el
comportamiento de la demanda frente al incremento en las transferencias
del gobierno y la gradual recuperación del mercado laboral, a lo que se
suman
potenciales políticas dirigidas a reducir precios específicos, como
está ocurriendo con las gasolinas, o a incrementar los ingresos de los
hogares como sería una prolongación del IFE o un cuarto retiro”.