Amor a la Patria

En
los días que corren en nuestro país, es posible apreciar una herida que
se abre lentamente, un desangre, un respirar agobiado. La patria bajo
ataque, en convulsiones provocadas por quienes aman su ideología por
sobre el amor a su terruño. Poco a poco desde octubre del año pasado,
con la pausa a que obligó la pandemia, nuestro país se sume en el
asombro de ver sus calles destruidas, sus frontis garabateados, sus
monumentos y esculturas violadas desde el más profundo desprecio por la
historia y su épica.

Es
que el amor cambió de domicilio: Chile es sólo un campo de batalla
donde todo vale con tal que la ideología de una elite, triunfe. Ellos no
están en la primera línea, están en la línea pensante, en la que trama
desde hace mucho tiempo cómo socavar desde sus cimientos, la libertad de
nuestro pueblo.

¿Podrán
tener amor a nuestro país quienes ignoran cómo fue su construcción,
cómo ha costado lágrimas, sudor y sangre de nuestros antepasados el
levantar y reconstruir tantas veces, calles, plazas, hospitales,
escuelas, centros de trabajo, iglesias, etc.? ¿Podrán tenerle siqu
iera
un cariño si no les hemos transmitido de manera directa y clara, que
esta tierra está bendita, que es maravillosa por su gente, porque cada
producto que obtenem
os de ella, cuesta, lo que nos hace orgullosos de lograr lo que hemos logrado?

Podrán
amar a nuestro país si sus ideologías le ciegan, les constriñe a una
visión tan sesgada y limitante, que encuadran cada problema, cada
solución, cada persona incluso, dentro de las fronteras de su particular
visión de mundo y de la vida. Así por ejemplo, para ellos si un
trabajador gana poco dinero, es porque existe un explotador maligno que
abusa despiadadamente de tal sujeto. Si alguien ha alcanzado una cierta
fortuna, es que nuevamente debió haberse aprovechado miserablemente de
seres desvalidos. Si alguien obtuvo una mala calificación académica, es
que el sistema educacional es discriminatorio y vejatorio contra la
dignidad humana al ser tan severo y riguroso. Si un funcionario de la
fuerza policial reprime a un delincuente, la ideología la cataloga como
una violación a los derechos humanos. Miles de ejemplos podremos
encontrar con facilidad en el mismo sentido.

Y
si a esto le sumamos la postura de demasiados jóvenes que están
convencidos que sus pretensiones deben ser satisfechas aquí y ahora, con
total y absoluta prescindencia de si es posible o no; de si tales
pretensiones son o no razonables y merecidas; si existen los recursos
para ser otorgadas. Pareciera que la inmediatez de sus artilugios
electrónicos e informáticos que usan a diario, que responden al instante
ante el requerimiento del usuario, ha sido trasladada a la esfera
pública. Todo condimentado por lo demás, con la extrema candidez de los
adultos de no causar traumas, infelicidades y carencias a sus hijos si
se le
s requiere alguna tarea algo fatigosa.

El amor a la patria exige sacrificios, exige privilegiar el interés del país por sobre el interés
de un grupo específico, porque en esta casa vivimos todos. El amor a
Chile debe ser tan profundo, que en cada acto y acción, pensemos en cómo
engrandecerlo, porque así damos un presente honesto y un futuro
esplendoroso a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos. 

Parafraseando
al poeta chileno Gonzalo Rojas, pregunto ¿Qué se ama cuando se ama a la
patria, mi Dios…? Amemos nuestro país para responder a esta
interrogante.

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