Apertura a la chilena

A partir del jueves 17 de diciembre Punta Arenas avanzó a la fase de transición después de 118 días de cuarentena total. El anuncio provocó cierto grado de satisfacción a la ciudadanía que veía con incertidumbre como su sacrificio de permanecer encerrado no tenia correspondencia en el control de la pandemia. Por otro lado, también produjo preocupación debido a que las cifras de contagio son superiores a aquellas con que iniciamos la cuarentena a mediados de agosto, por tanto la sensación de riesgo de enfermar aún es alta. A todos nos dio la impresión que el fin de la cuarentena finalmente se debió a otras causas y no a razones sanitarias.
En la decisión seguramente pesó la escalada de conflictos irresolutos que enfrentaba el gobierno local. Abiertamente, la desobediencia civil que exigía y desafiaba con acciones el fin de la cuarentena no sólo demostraba la inquietud de la población, sino que puso en evidencia la falta de capacidad, diálogo y disposición de la autoridad local. En buen chileno, le quedó como poncho el conflicto.
El oportunismo y populismo de autoridades parlamentarias y alcaldicias, que se peleaban por adjudicarse la gestión del fin de la cuarentena sin duda convirtió la decisión también en un tema político. El aprovechamiento electoral de la cuarentena lamentablemente se apropió de la agenda. Por cierto que la pandemia es un problema sanitario, social y económico y se debe abordar en ese contexto, pero descuidar lo sanitario y no atender la cifras aún preocupantes para sacar pequeños dividendos personales sin duda es una irresponsabilidad y un acto criminal por parte de algunos mandatarios. El objetivo no era el fin de la cuarentena sino exigir medidas urgentes y adecuadas de apoyo a todos los gremios y entregar ayuda efectiva a las familias magallánicas que sufren apremios económicos. Se acabó la cuarentena y algunos creen que con ello el problema se acabó. Las deudas siguen ahí, la banca exige pagos y la incertidumbre económica se mantiene, aunque ahora sin la presión de una comunidad.
Que el Colegio Médico y la agrupación de Vecinos aún no sean parte de un dialogo efectivo es también parte del problema. Quienes más saben de la realidad sanitaria y socio económica de la población no han sido considerados en la búsqueda de soluciones. Por ello no resulta extraño que las familias aguantaron la cuarentena sin ayuda por parte del Estado o Municipio y dependan sólo del 10% o del seguro de cesantía para su sobrevivencia, y que la pandemia siga hoy en Punta Arena sin control efectivo.  
Esperamos, más con ilusión que realismo, que esta apertura no sea sólo un veranito de San Juan y tengamos que volver prontamente a cifras preocupante de contagios y ocupación de camas en el hospital. Como lo hemos hecho desde marzo, volvemos a hacer un llamado al Gobierno para tener una Estrategia Regional Covid 19, afin de tener una correcta planificación para eventuales brotes, y así poder acotar en tiempo las cuarentenas, entregar lar condiciones a las familias y gremios más perjudicados y para que cada uno de nosotros tenga clara su responsabilidad en nuestras acciones diarias. Por ahora el correcto uso de la mascarillas y el distanciamiento físico es nuestra única protección.

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