Nada
nuevo, en todo caso, que la “señora” de la balanza se incline, (para
variar y como ya es costumbre en nuestra patria), para un solo lado y
que la espada se alce y caiga (para variar y como es costumbre), hacia
los más indefensos, hacia los que miraban la justicia como un ideal,
pero que ahora la ven como una moneda de cambio y (para variar y como es
costumbre), el que “tiene más monedas” se lleva la justicia para su
casa y ni hablar de sanciones o penalidades. Entonces, hay un grupo de
privilegio que puede vulnerar la ley, hacer trampas, delinquir, robar,
atropellar y dar muerte, manejar ebrio, portar drogas, y nada te va a
pasar si tus contactos son el papá, la mamá, el diputado, senador,
obispo o cuanto cargo podamos nombrar, que mueve los hilos y aquí no
pasa nada, es más, puedes hasta convertirte en presidente de la
república… Pero, si usted, yo, la inmensa mayoría de los chilenos que
caemos bajo el lote de los “patipelaos”, de “los que quieren todo
gratis” y de los que “son pobres porque quieren”, del roterío a secas,
llega a cometer un delito, ahí la justicia actúa y “las instituciones
funcionan en un estado de derecho”…. Ya no hallan cómo seguir
criminalizando la desigualdad, ya no hallan qué ley inventar para
detener e intentar aplacar el clamor social, no les basta con sacar a
todo el “uniformerío” a las calles para intimidar, porque no me diga que
es “justo y necesario” que a la entrada de un supermercado haya gente
portando armas de grueso calibre… Fíjese que un fiscal pide 10 años de
cárcel para una persona (menor de edad, al parecer), por violar la ley
en el estallido de octubre, pero este mismo fiscal llegó a un acuerdo
en el caso Penta (delito de tamaño mayor) y los involucrados (Délano y
Lavín) tuvieron que soportar, sufrir, padecer la dura condena de asistir
a clases de ética, así, tal cual, ésa fue la sanción y el modo de
actuar de nuestra justicia… Ahora salen los dacronianos, los moralistas,
los de misa y mesa y confesión segura de domingos, a solicitar hasta 5
años de cárcel para quienes no respeten la cuarentena, pero aplaudieron
a rabiar, tildaron de héroe, llenaron de felicitaciones por tener “el
mejor sistema de salud planetario” a Mañalich (que de ser tan, pero tan
eficiente aún no me explico por qué lo echaron) y que ocultó nada más ni
nada menos una cifra de 30 mil contagiados para demostrar que “Chile
estaba mucho mejor preparado que Italia para enfrentar la pandemia”,
frase para el bronce del presidente de “todos los chilenos”… Dejémonos
de tonteras, hace tiempo que vemos cómo hay quienes zafan de la justicia
por sus contactos, dejémonos de tonteras si a las cárceles no llegan
los ABC1, la cárcel es para el roterío, para los “rojelios”, los zurdos,
no es para los privilegiados, ellos no cometen delitos, sino faltas; no
son crímenes, sino un deber que les impuso la patria; no roban dinero,
sino aprovechan oportunidades; no se cagan a los trabajadores, actúan
bajo el amparo de la ley; no se apropian de nuestros dinero, sino los
administran; no evaden impuestos, tiene sus dineros en paraísos fiscales
y así siguen con el juego de palabras y mentiras que tanto ciego y
fanático no quiere entender y siguen aplaudiendo a quienes los despojan
hasta de su dignidad… Para variar y como es costumbre, los “acuerdos” y
acomodos (resulta que existe coincidencia entre radicales y convergentes
(¿mira tú?, ¡notable hallazgo!), siguen a la orden del día para que
después salgan con la estupidez de “no es la forma o no lo vimos venir”…
No es de extrañar que la justicia funcione así si por nuestras calles
aún caminan como hombre de bien los torturadores, los que quemaron
jóvenes, los que mataron… En fin, para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los que se arrastran como perros y lamen el calzado de
esta justicia…