La agenda política se la
han tomado principalmente las elecciones de los nuevos Gobernadores
regionales y las y los constituyentes que plasmarán sueños y anhelos de
un mejor país para todos y todas. Claro, elecciones que tienen una
trascendencia en el futuro de nuestro Chile y, principalmente para
nosotros, la ciudad más austral del mundo.
Los
que conocemos el municipalismo desde adentro, en mi caso primero como
funcionario y estos últimos 4 años como Alcalde de esta hermosa comuna,
sabemos de las carencias con las que contamos para hacer ciudad. Sabemos
lo que significa para la ciudadanía el tener un buen gestor a la cabeza
de su casa edilicia y el avanzar “como sea” para mejorar la calidad de
vida de las vecinas y vecinos.
Históricamente
desde el parlamento y del ejecutivo nos van llenando de leyes y
responsabilidades que no rehuimos y las asumimos con firmeza, pero, casi
siempre, estas no van aparejadas de mayores recursos para que podamos
gestión.
Los
municipios en general, y también el de Cabo de Hornos, somos la primera
puerta donde los hombres y mujeres, niños y principalmente adultos
mayores, acuden siempre buscando ayuda o soluciones, somos el brazo
extendido del comunitarismo y válvula de escape de los problemas
sociales.
Así
nace nuestra farmacia digital, pagos de consumos y ayudas en plena
pandemia, inventar diferentes formas de tener un verano más entretenido
para los más chicos y un sinfín de esfuerzos que quizás no entran de
forma directa en lo que sería la obligación de un municipio. Pero lo
hacemos con gusto, con amor y mucha dedicación, porque sabemos lo que
significa vivir en este punto del mundo.
Pues
bien, aparejado a las nuevas elecciones, quiero pedir que tengan a
consideración las nuevas autoridades regionales y los futuros
constituyentes que las municipalidades tengan la posibilidad de decidir
de forma directa su futuro en materia de infraestructura y desarrollo
social, que no sea una constante negociación con el Gobierno de turno y
quedar a la fila. Un ejemplo de mirada de futuro fue el plan de zonas
extremas durante los 4 años de la Presidenta Bachelet, que hizo que
nuestro Puerto Williams pudiese tener un salto de calidad y dignidad en
la vida de cada uno de nuestros habitantes.
Necesitamos
que esas inversiones las podamos manejar nosotros. Llevamos 4 años
insistiendo en la necesidad de que la ciudad más austral del mundo tenga
su polideportivo y piscina temperada, no para la gestión, sino para
nuestras gentes que no tienen dónde practicar deporte. Pues bien, bajo
excusas que pueden o no ser justificadas, seguimos nosotros empujando
por hacer realidad ese proyecto, que es absolutamente imposible que sea
financiado con las arcas propias.
El
futuro debe estar en manos de sus habitantes, de poder hacer comuna en
la comuna y no tener que depender de miradas centralistas que nos miden
por “RS” que muy probable no les den a los ingenieros en sus planillas
de Excel.
Mientras
tanto, nosotros seguiremos liderando un proyecto para hacer de Puerto
Williams cada vez más grande y próspero. Codo a codo, Cabo de Hornos
crece.