Basta de pequeñeces

Para
todos, sin excepción, este ha sido un tiempo crítico, de mucho dolor,
sacrificio, desorden de nuestras vidas. Afectando nuestra salud mental,
el bolsillo de muchos compatriotas, la normalidad que estábamos
acostumbrados a vivir del día a día, que, de un momento a otro, nos tiró
todo por la borda y nos hizo ver pequeños frente a la inmensidad de un
virus que no da tregua; o quizás, también hay decisiones de los que hoy
ostentan el poder, que ayuda a que esto sea más difícil.

Durante
las últimas horas hemos visto como el Gobierno ha comenzado a jugar en
el vaivén de los vetos presidenciales, para dejar afuera medidas que han
sido levantadas por el legislativo y que el ejecutivo, al parecer, no
tiene la voluntad de sacar adelante.

Penoso
es hoy, que el Gobierno, junto a presidentes de partidos políticos de
derecha, se desgasten en discusiones para retrotraer la nueva ley de no
tener reelec
ción
de las diversas autoridades, donde eso, ya quedó zanjado de forma
democrática y donde se debía hacer, que no es otra cosa que el
parlamento. Gastar tiempo entre medio de una pandemia mundial en los
cálculos de cuántos alcaldes y concejales puedo perder en esta pasada,
no es otra cosa que la política de trincheras y mirada corta. Por favor,
el llamado es a que s
e pongan serios y se dejen de mirar el ombligo.

El
insulto del Senador Allamand durante la semana, no hace otra cosa que
defender la mirada que ha tenido el ejecutivo frente al postnatal de
emergencia. Que por dios que es necesario. Probablemente, no son muchas
las ocasiones donde el senador y los Ministros estén en contacto
estrecho y reiterativo con la gente; bueno, sí los alcaldes, que
entendemos la necesidad de las familias de pedir, o más que pedir,
exigir que alguien se pueda quedar con sus hijos menores, casi recién
nacidos. Y, sorpresa, nuevamente amenazan con la inconstitucionalidad.
Claro que acá hay un punto distinto… hay parlamentarios de derecha que
se niegan a ser el “Yes man” del Presidente Piñera y se han
unido
a toda la oposición para “poner a los niños primero en la fila”, como
acuña uno de los líderes del sector, que se queda en eso, sólo en cuñas,
porque cada vez que se requiere de él para avanzar en temas sociales
para la infancia, simplemente se opone.

Hoy
es cuando debemos poner todo lo que esté a nuestro alcance para salir
adelante. Los vecinos, claro que cumplen en su gran mayoría con lo que
se les solic
ita.
Pero yo no puedo pedirle a alguien que se quede en casa cuando ve que
falta comida y hay hambre. No le puedo pedir al papá de un hogar que se
quede en casa, cuando ve que su señora con un hijo de meses, pierde su
trabajo por no ir a su lugar de faena por decidir cuidar la salud de su
retoño. No señor, no podemos culpar a los hombres y mujeres de este país
por luchar por su vida, eso es inaceptable y el Gobierno lo debe
entender.

Quiero
terminar hablándole a los vecinos de Puerto Williams, felicitándolos
por la fuerza y el coraje que han mantenido a lo largo de estos meses,
que se han puesto la camiseta y entendido que la única forma de salir de
esto, es que todos rememos para el mismo lado. Sepan que he sentido su
apoyo y cariño; y juntos, Cabo de Hornos crece.

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