Bomberos: generosidad y gratitud

Ya
hemos escuchado eso de que, en los momentos más complejos de la vida,
sale a relucir lo mejor y lamentablemente en algunas ocasiones, también
lo peor de las personas. Más allá de esta expresión, es preferible
quedarse con la parte que tiene relación con las acciones positivas y
beneficiosas que emergen justamente cuando más se necesita.

Así,
hemos tenido la oportunidad de ver como la comunidad, vecinos y
vecinas, organizaciones sociales, instituciones públicas y privadas han
puesto a disposición de todos lo mejor de cada uno frente a esta
emergencia sanitaria y sus consecuencias que afectan de manera
transversal aquí, en todo el país y el resto del mundo.

En
este escenario complejo, difícil para todos, existe un grupo de hombres
y mujeres que han estado desde el primer momento contribuyendo con
todas sus capacidades al servicio de su gente. Me refiero a voluntarios y
voluntarias de bomberos y a propósito de que el pasado 30 de junio se
conmemoró el Día Nacional del Bombero.

El
trabajo desinteresado de cada uno de ellos reflejado en cada acción y
asumiendo todos los riesgos, es acompañado por su profesionalismo,
disposición y generosidad puestos a toda prueba y ahí donde se los
requiera.

En
medio de esta emergencia sanitaria, sus voluntades no dudaron en
manifestarse colaborando con las comunidades y cuando el mundo se
transforma a veces en un espacio hostil donde parece que vale más
cuestionar desde la vereda del frente, cuestionando todo lo que se hace o
deja de hacer, los bomberos a lo largo y ancho de todo el país eligen
ponerse a disposición de la solución y en la búsqueda real de llegar con
su ayuda a todos los rincones del territorio.

En
Puerto Williams no es la excepción y tenemos la fortuna de poder contar
con una institución que ha crecido enormemente en sus capacidades tanto
materiales
como
humanas gracias a su compromiso y preocupación permanente tanto de sus
autoridades como de los propios voluntarios y voluntarias.

En
lo personal, siento una profunda admiración por la tarea que desempeña
bomberos y es que de pequeño pude ver como mi padre hacía de su
condición de voluntario una forma de vida. En él conocí esa entrega que
hoy observamos cada día en cada emergencia y en cada llamado sin
importar la hora o las condiciones climáticas.

Esa
misma pasión se puede ver en esta parte extrema de Chile donde el
uniforme de bomberos cobra un significado e importancia fundamental para
la comunidad.

Imposible
no recordar a los antiguos voluntarios que fueron dando vida a la
institución en la capital provincial allá por los años 80, haciendo
grandes esfuerzos personales para erigir una entidad que pudiera dar
respuesta a las necesidades que en aquel entonces se presentaban en la
comuna y alrededores.

En
el presente, los herederos de ese sueño han demostrado con hechos ser
dignos representantes de bomberos en la ciudad más austral del mundo a
través de un trabajo constante, serio y responsable que permitido dar
continuidad a su misión y al mismo tiempo, favoreciendo la capacitación
de sus integrantes y permanente modernización de sus elementos
indispensables para abordar de la mejor manera posible sus acciones en
terreno.

El
reconocimiento es en esta oportunidad merecidamente para quienes visten
con orgullo y responsabilidad el uniforme de bomberos, una institución
necesaria para la comunidad, así como sus voluntarios y voluntarias,
siempre presentes y a quienes agradecemos su compromiso y esfuerzo
constante.

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