Por
una pésima costumbre, creemos que la historia solo la construyen los
próceres, les erigimos monumentos, los perpetuamos en estatuas y le
rendimos honores en rimbombantes desfiles de tanto en tanto. Pero la
historia de las comunidades está llena de héroes silenciosos, anónimos,
aquéllos que con pequeños gestos construyen grandes epopeyas y que nos
recuerdan que “todo grandeza, surge de lo mínimo”. En 1935, en la
hermosa Puerto Natales, nació Carlos Bustamante. Como tantos niños de la
época, conoció del trabajo duro en las pampas y estancias magallánicas
y, junto a su hermano Osvaldo (quien más tarde fuera regidor por su
ciudad), combinaban los estudios en la Escuela Vocacional, la familia y
el trabajo. Memorable, y para la historia local, fue el reclamo de
Osvaldo quien al percatarse que en su plato de cazuela solo había dos
papas en vez de las tres acostumbradas, reclama a viva voz (con la
valentía de nuestros viejos luchadores) tal injusticia y se logró -por
acuerdos y contratos-, que las “tres papas” siempre estarían en el plato
de los trabajadores de las estancias magallánicas y, como también
acostumbramos, el apodo pasó de Osvaldo el hermano a Carlos el menor… A
los 14 años Carlos ingresa a las Juventudes Socialistas, partido de toda
su vida y convicciones que hoy mantiene vivas pese a estar ya postrado y
rodeado del afecto de su familia. Carlos participó activamente en todas
las campañas del compañero Salvador Allende y tuvo el honor, en su
calidad de secretario de la Seccional de Natales, entregar el voto
decisivo para que Allende sea el abanderado del socialismo en la disputa
para la presidencia, el muchacho de la tierra de la última Esperanza
fue decisivo para instalar en la memoria de tantos y tantos que “el
sueño existe”… Fue funcionario de la Municipalidad de su tierra y siguió
luchando por su sueño como dirigente de los sindicatos y frigoríficos,
asistió a la transmisión del mando y alejado de las etiquetas, trajes
costosos y corbatas indignas que hoy rodean ese momento, presenció el
momento histórico en que Allende se ajustaba la banda presidencial y
allí, el muchacho que supo de las pampas y del trabajo, representaba con
orgullo el sentir de miles y miles trabajadores de nuestra región…
Después, instalado el horror y la barbarie en la Patria, fue brutalmente
torturado en el Regimiento Lanceros, trasladado al Pudeto y luego de
ser liberado, La Cruz Roja le ofrece irse al exilio, pero como una
consecuencia como pocas, lo desestima porque “su labor política y en
defensa del pueblo no terminaba con una dictadura…” Así de coherente,
así de luchador fue Carlos sufriendo él y su familia la persecución que
no le permitía conseguir trabajo, pero el ideal era más fuerte, los
sueños más poderosos y se dio a la peligrosa tarea de reconstruir el
socialismo, situación que lo conduce a ser nominado como miembro del
comité central de su partido, pero -una vez más la consecuencia-,
desestima el cargo por considerar que dicha labor debía realizarse en
Santiago… Con el retorno de la democracia, se le restituye en su puesto
de trabajo en el Servicio de Salud, fue Secretario Regional del
socialismo y continuó por devolver dignidad, justicia e igualdad para
los suyos… Con sus 70 años de militancia, con la memoria que ya no le
acompaña, el reclamo por “las tres papas” de antaño se une al reclamo
por los 30 pesos, por el 10%, el reclamo de antaño traspasó el
territorio porque los Osvaldos, los Carlos Bustamante no mueren, quedan
en la memoria de los pueblos como ejemplo de lucha, de consecuencia y
porque nos enseñan como ayer que “el sueño existe” y que un nuevo Chile
es posible… Feliz cumple, querido “Tres Papas”, hoy cumples 85 y estás
en el recuerdo de muchos… Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los vendidos que les da lo mismo que les quiten las papas del plato…