La Sicología es una ciencia del área de las ciencias humanas cuya misión es estudiar, controlar y predecir el comportamiento humano. Entonces: ¿Cómo esta ciencia puede dar a conocer de antemano aquello que puede suceder con las personas? Esto se puede realizar, porque el ser humano tiende a emitir ciertos patrones de comportamientos de carácter reiterados, frente a situaciones similares. En Psicología Social se han realizados múltiples estudios referente a los diferentes tipos de liderazgo, con el fin de prever los efectos que tienen estos en el comportamiento de los dirigidos o gobernados.
Un tipo de liderazgo es el autoritario, mediante el cual el líder tiene el control, la responsabilidad y el poder recae solo en este. Se encarga de dar las órdenes a los demás. La toma de decisiones se centra en él, siendo éste quien determina los objetivos, diseña la estrategia, elige el equipo y los recursos que se requieren. Este tipo de líderes cree que las personas deben ser regidas por la autoridad, controladas y coartadas mediante sanciones.
Si bien es cierto, este tipo de liderazgo resulta apropiado utilizarlo frente a situaciones críticas, donde se requiere decisiones urgentes y rápidas, se sabe que aquellos grupos gobernados por líderes autoritarios, tuvieron un alto desempeño cuando este estaba presente y al iniciar las tareas, pero con el correr del tiempo el ambiente se tornaba tenso y con consecuencias perjudiciales. El uso a largo plazo de este tipo de liderazgo puede causar rabia, resentimiento y rebelión por parte de los subordinados.
Igualmente debido a estudios provenientes de la Psicología, se sabe que otro factor que genera resentimiento es el castigo. A la par suscita rebeldía, lo que a su vez lleva a que las personas se opongan a la autoridad. Mucho más aun cuando se percibe que la sanción tiene un carácter injusto.
La pandemia ha sido manejada hasta la fecha, principalmente bajo un liderazgo de tipo autoritario (probablemente porque en la primera etapa fue necesario) y con medidas de confinamientos y aislamiento socio afectivo. Como es sabido, esto último corresponde a una práctica penitenciaria de carácter punitivo. Por lo tanto, bajo estas circunstancias se corre un alto riesgo de rechazo y de rebelión de parte de la población, hacia a este tipo de medidas instauradas por la autoridad.
Por todo el peligro que implica lo recién señalado, hay que cambiar con urgencia las estrategias empleadas para controlar la pandemia. Tal vez una forma de realizarlo sería: instaurando comités consultivos conformados por personas representativas de la sociedad, las cuales deberían ser convocadas y escuchadas por parte de las autoridades, donde la toma de decisiones no tenga solo un carácter unilateral. De este modo el manejo del Coronavirus adoptaría un carácter democrático. Mediante este estilo de liderazgo, eventualmente se contribuiría a forjar una mayor confianza entre la ciudadanía y las autoridades. Asimismo podría generar una población más motivada, comprometida y mejor dispuesta a trabajar unida con el fin de controlar la pandemia.