Durante la segunda mitad del siglo XX surgió una verdadera revolución cultural a nivel global, como si se hubieran materializado realidades propias de la ciencia ficción. En este nuevo escenario aparecen los llamados espacios virtuales, el cual es un ambiente no material creado por tecnologías digitales. Actualmente debido al teletrabajo y a la educación online, el convivir en estos espacios se ha transformado, para muchos, en parte importante de su quehacer.
Como en toda revolución han surgido nuevos conceptos, con el fin de describir esta nueva realidad tales como: nativo digital lo que se refiere a una persona que ha nacido y crecido en la era digital; brecha digital que es la distancia social que separa a quienes tienen acceso a las tecnologías de la información y la comunicación de aquellos que no lo tienen, etc.
Como la web no es simplemente una red de computadores conectados, sino que detrás de cada dispositivo se encuentran personas, surgió el concepto de ciudadanía digital. Por ello estos residentes tienen tanto derechos como obligaciones . Algunos de estos derechos son: dar opiniones, ser protegido, tener acceder a la tecnología para mejorar el aprendizaje, etc. Los deberes pueden resumirse en: cuidar y velar por el respeto a todos los usuarios. Por consiguiente: desarrollar la ciudadanía digital, permitirá prevenir riesgos y formar una sociedad que se cuide y se respete en los entornos virtuales.
Como en toda relación donde hay seres humanos, esta nueva forma de trato no está exenta de peligros y algunos de ellos son:
El aislamiento social es un riesgo importante en el uso de las redes sociales, existen personas cuya vida virtual es mucho más rica que su vida real. Por otra parte, está la ciberadicción la cual es una nueva alteración del comportamiento que surge por el uso abusivo de Internet, a través de diversos dispositivos (computadores, celulares, etc.) Otro riesgo son los mensajes de contenido sexual que se pueden enviar y recibir por redes sociales o internet, lo cual se puede transformar en un problema muy grave para los adolescente, porque al no saber con quiénes están intercambiando esos mensajes, sus vidas pueden quedar marcadas para siempre si hacen un mal uso de estos contenidos. Otro riesgo es el grooming, lo que son formas delictivas de acoso que implican a un adulto que se pone en contacto con un niño, niña o adolescente con el fin de ganarse poco a poco su confianza para luego involucrarle en una actividad sexual.
Bajo esta nueva realidad, es muy importante que los adultos se actualicen y puedan acompañar y ayudar a las nuevas generaciones a navegar en los espacios virtuales. Actualmente las siguientes sugerencias podrían servir para proteger a los niños y jóvenes de Internet.
Establecer reglas en el uso de los dispositivos con acceso a la Red. Hablar con los hijos sobre los peligros de internet, interesarse por lo que hacen cuando navegan y advertirles que avisen a los padres o profesores frente a cualquier contenido, mensaje que les incomode.