¿Cómo abordar el proceso evaluativo no presencial?

La
pandemia nos enfrentó a escenarios para los que no estábamos
preparados: en el ámbito educativo, a la docencia no presencial y a la
necesidad de evaluar y calificar, aspectos que siempre preocupan a los
docentes y que en este contexto se vuelven más complejos.

El
fantasma de la suplantación, la copia o el engaño, la falta de control y
la incertidumbre se apoderan de los profesores. En los estudiantes, el
exceso de trabajo, el agobio, la falta de comprensión y la inhabilidad
de poder expresar sus miedos por esta nueva situación, son los factores
que inciden en los rendimientos. ¿Qué podemos hacer?

Lo
primero, en lo posible, es no replicar lo que se realizaría de manera
presencial. Si ya es un error intentar replicar una clase presencial,
más aún es tratar de evaluar o calificar como lo haría con los alumnos
físicamente presentes.

La
educación online es un mundo absolutamente distinto, donde la
evaluación para el aprendizaje es lo más importante. Evaluar para
aprender es entender que las evaluaciones forman parte del proceso de
aprendizaje, no constituyen el final; que una prueba, un trabajo, un
informe, son medios para lograr que nuestros estudiantes alcancen sus
logros dentro de la asignatura.

Si
lo vemos desde esta perspectiva, equivocarse es gran parte del proceso
de aprender, por lo tanto, entregar oportunidades para volver a realizar
evaluaciones no es nada malo, todo lo contrario, la retroalimentación
es un elemento clave para que se adquieran los conocimientos,
habilidades y actitudes buscadas.

La
evaluación en el contexto online no se preocupa del plagio, porque las
actividades evaluativas son múltiples y permanentes durante el proceso,
de manera que el pro
fesor
puede ir conociendo al estudiante en la forma de responder, en el
estilo de narrar o de organizarse. Cada clase puede ser una instancia
evaluativa, donde la opción de chat, por ejemplo, puede dar la
alternativa de responder preguntas breves, debatir, opinar; todas
actividades que el docente puede ir evaluando. Por supuesto, la entrega
de criterios y formas de evaluación previamente es uno de los aspectos
más importantes y si es consensuado con los estudiantes, tanto mejor.

La
autoevaluación y la coevaluación son opciones muy recurrentes en la
educación online. Hay que recordar que el factor de la reflexión,
metacognición y autoaprendizaje son fundamentales en esta modalidad.
Flexibilidad es otro de los aspectos determinantes.

¿Necesita
el estudiante más tiempo para realizar la actividad? Si estamos
evaluando para generar aprendizajes, esto no debiese ser problema.
¿Trabajos grupales? Ojalá sean considerados, en grupos pequeños y
tomando en cuenta el tiempo de corrección del docente. La colaboración
es uno de los aspectos más importantes en la educación online. Por
último, es importante com
prender
que la tecnología es un elemento facilitador, pero no debe convertirse
en el centro ni en el objetivo del quehacer docente. Debemos generar
espacios educativos que faciliten la comunicación, el ambiente
formativo. Es posible hacerlo, aunque tengamos la mediación de una
plataforma tecnológica.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS