¿Cómo enfrentar los daños de la posverdad?

De
acuerdo con un trabajo presentado por el Instituto para los Estudios de
Seguridad Nacional de la Universidad de Tel Aviv, el escritor George
Orwell y la filósofa Hannah Arendt concluían, ya hacia la primera mitad
del siglo XX, respecto a que la utilización sesgada de la verdad en la
política ha sido una constante en la historia, buscando normalmente
presentarla como una opinión, de tal manera de poder defender su
eventual diferencia ante hechos comprobados.

En
cuanto a la utilización del concepto, a través de su nombre actual, la
primera persona en referirse a la posverdad fue el escritor de teatro
serbio-estadounidense Steve Tesich, en un artículo del año 1992, en el
cual criticaba al público estadounidense por aceptar sin
cuestionamientos las “mentiras del presidente Bush” y por lo tanto vivir
en un mundo posverdad.

Es importante señalar que el concepto
tuvo un incremento en su utilización a contar del año 2016, lo cual se
mantiene hasta la actualidad, en el marco de la elección presidencial
estadounidense y del inicio del proceso de Brexit, actividades que
generaron una gran cantidad de declaraciones cruzadas respecto a interpretaciones sesgadas de datos o hechos, y, por lo tanto, de la realidad.

Sin
embargo, se aprecia que la explosión en el uso del concepto
experimentada a contar del año 2016 está lejos de disminuir, debido a
que la era tecnológica ha producido que prácticamente cualquier
plataforma pueda transformarse en un medio válido de información y
cualquier persona en un periodista, dependiendo sólo del sistema de
creencias del lector, en oposición a las vías tradicionales de
comunicación hacia la población, constituidas por la información
gubernamental y los medios de comunicación tradicionales. Según lo
indicado por Gröning, la existencia de esta Alternative Media, en
general, se nutre del desencanto o pérdida de confianza del público con
los canales tradicionales de noticias, generando que en torno a una
misma noticia se presenten diferentes versiones. Respecto a la relación
de esta media con las fake news, se plantea que normalmente las noticias
entregadas, en realidad, no son falsas, sino que se nutren de
información verdadera, pero entregándoles un fuerte sesgo.

Pese
a que pudiera pensarse que la mejor manera de enfrentar las fake news
y, por lo, tanto inhibir el insumo principal de la posverdad, sería
realizar un chequeo en base a los hechos de cada noticia, la experiencia
ha demostrado que ello ha tendido a dar mayor notoriedad a la misma
noticia que se busca desmentir, al mismo tiempo degenerar la imagen
exactamente opuesta, es decir, de encontrarse manipulando la información
para ajustarla a los requerimientos relacionados a los propios
intereses,  buscando por lo tanto la instalación de una propia
posverdad.

Debido
a lo anterior, el análisis de la génesis de la posverdad y sus
consecuencias permiten identificar algunas alternativas que podrían
permitir evitar los posibles daños asociados.

Particularmente,
para las entidades gubernamentales, una construcción de credibilidad a
través de un desempeño estatal intachable, es prácticamente la única
alternativa que permitirá confrontar las fake news y por lo tanto,
evitar el establecimiento de la posverdad, debido a que se presentará
ante la ciudadanía un nivel de confianza
tal, que la sola palabra del gobierno será aval en contra de cualquier intento de utilización maliciosa de los hechos.

Sin
embargo, es importante considerar que esta credibilidad puede ser
fácilmente comprometida, tanto por problemas de corrupción o utilización
tendenciosa de los hechos o data por parte del gobierno, por lo que las
actuaciones de las entidades y personalidades estatales deberán siempre
considerar la necesidad de construir y mantener esta credibilidad, lo
cual es, incluso, más importante en tiempos de pandemia o de cualquier
tipo de crisis que afecte al país.

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