Creo que todos quienes nacimos, vivimos y establecimos nuestra vida en esta hermosa e inhóspita región, durante estos días nos asalta a diario una pregunta que es la que encabeza esta columna, esto sucede porque simplemente resulta casi dramática y angustiante la situación que ha provocado la Pandemia mundial que nos azota, la verdad es que cuesta encontrar la pequeña luz al final del túnel y parece que cada autoridad hace, determina y resuelve lo que se le ocurre sin la más mínima intención de unificar una estrategia y realizar un trabajo coordinado, durante esta semana, la verdad es que las muestras de las descoordinaciones ha sido realmente patéticas. La angustiante situación del paciente trasladado a Santiago sin las más mínima deferencia de avisarles a sus familiares, el señor Director del Hospital fiel a su formación establece en una comunicación televisiva que el protocolo le da la facultad a la autoridad medica para resolver un traslado, frente a eso nadie podría oponerse pero; ¿En qué parte del protocolo se señala que no es necesario avisarle a los familiares de tan trascendental decisión?, resultado final, denuncia pública de los familiares, la primera autoridad regional tratando de atajar tamaña falta de tino y la percepción de la comunidad en una absoluta sensación de angustia. Sobre los lamentables decesos ocurridos también han existido múltiples reclamos absolutamente atendibles y legítimos, reglón seguido, la máxima autoridad del Servicio de Salud diciendo que nunca han existido déficit de camas de pacientes críticos pero reconociendo el traslado al día Jueves del orden de 20 pacientes fuera de la región.
Tal como un árbol de pascua otro chiche adicional, la ocurrente idea de la restricción vehicular sin haber reducido aún la actividad productiva, obliga a los trabajadores a trasladarse en locomoción colectiva o a usar otros sistemas de transporte que los exponen innecesariamente a un más fácil contagio, si a todas estas incoherencias le sumamos la desgraciada situación informática sufrida por el Laboratorio del CADI/UMAG con los servidores informáticos en Santiago, que tristemente ha provocado una información distorsionada del real número de nuevos contagios, frente a esto, la verdad es que el status de la Pandemia se convierte en “La cueca en pelotas”, porque indirectamente hay un porcentaje alto de la población que asume y cree las cifras, que muy a pesar del esfuerzo transparente del Seremi por comunicar claramente, de todas formas la comunidad se queda con los números y la explicación queda en el limbo, lo que se convierte en una noticia absolutamente engañosa.
Voy a aprovechar esta humilde columna de opinión para solicitarle a la primera autoridad regional que intente hacer entrar en razones al grupo que tiene la responsabilidad de la estrategia para enfrentar esta pandemia, que los convenza que necesitan un refuerzo de otras personas que tengan diferentes opiniones que aportar en un comité de crisis, mientras no ocurra aquello veremos a un Seremi de Salud que me merece el mayor respeto y reconocimiento por su labor, prácticamente bregando “solo” en medio de una situación absolutamente adversa que le pone “cuesta arriba” la tremenda responsabilidad que se le ha asignado.
Voy a insistir que estoy convencido que lejos de criticar por criticar, hoy es la ocasión en que hay que detenerse brevemente, tranquilizarse, reflexionar y actuar, pero en comunidad, más allá de derechas o izquierdas, Gobierno u Oposición, hoy es el momento en que hay que pensar exclusivamente en Magallanes.