Con
la misma volatilidad del Covid 19 se mueve el espectro político
nacional, diferentes apreciaciones y posturas tienen en un verdadero
tobogán a muchos de los actores políticos, hoy emitir opiniones y
aseverar con seguridad y certeza es un riesgo, propuestas y posiciones
que mañana se pueden derrumbar al igual que los naipes del Ex –
Ministro, por lo que es conveniente tomar precauciones respecto a
asegurar algo que mañana no tenga coherencia. Recuerden que el nivel de
desaprobación de esta administración antes del inicio de la Pandemia en
el País se encontraba en su menor aprobación y el Gobierno solo esperaba
el reinicio de las manifestaciones en el mes de marzo con absoluta
resignación y expectativa. La llegada de la Pandemia del Coronavirus en
Marzo, con efectos devastadores provocaron dolor y desolación para los
Chilenos, sin embargo contradictoriamente para el gobierno resultó ser
la tabla de salvación en medio del naufragio, esto significó un alivio
en la tensión política, eso, producto que la ciudadanía en un sector
importante cerro filas en forma solidaria para enfrentar la situación,
lo que significo elevar su aprobación y valoración de la administración,
lo que mantuvo cierto nivel de tranquilidad y equilibrio para Gobernar
en medio de la pandemia entre Marzo y Mayo, pero en Junio recrudecen las
criticas al manejo de la Pandemia lo que termina por hacer caer al
Ministro de Salud debido al cuestionamiento diario a su gestión. Frente a
esta coyuntura digamos que el Presidente conforme a su estilo decidió
instalar a Enrique Paris cuando sus asesores políticos le recomendaban a
la Ministra Rubilar, pero se impuso el criterio de mostrar un ministro
más “Independiente” de modo de apaciguar un poco las críticas, siendo
honestos hay que decir que lo peor de la Pandemia y lo más dificultoso
lo sufrió el Ex Ministro Jaime Mañalich, el actual ministro llegó con la
buena estrella de la disminución importante de casos y el comienzo del
retroceso agudo en la Región metropolitana, por tanto su labor ha sido
principalmente hacer las correcciones de estadísticas y cifras que terminaran
por transparentar con certeza la cantidad de fallecidos que se elevará
al menos en un 25% y las otras estadísticas de menos importancia, pero
no será menor la dirección y liderazgo en las decisiones del
desconfinamiento, que si serán responsabilidad del actual ministro. Pero
como las tormentas no terminan fácil, si bien es cierto se apacigua en
forma importante la crisis en salud, se desata sin control una crisis
política y social respecto a los planes de ayuda que esencialmente en
su origen han sido egoístas, insuficientes y tardíos, las carencias que
llegan hoy a sectores vulnerables pero que afectan en forma aguda
también a sectores mal llamados de clase media exigen mayores recursos,
en medio de la necesidad explota la alternativa de poder disponer del
10% de los ahorros previsionales, aquella situación golpea brutalmente a
sectores económicos influyentes que se desesperan ante ese escenario y
ven una amenaza en sus intereses y proyecciones de un negocio que los ha
enriquecido por años y se genera una crisis que obliga a parlamentarios
de gobierno a tomar decisiones que tocan sus convicciones y valores,
lo que le otorga a esta administración una derrota política y económica
que tendrá consecuencias
relevantes. Ya se aprecian medidas desesperadas para castigar
parlamentarios que no cedieron a las presiones, por lo que seguiremos
observando los acontecimientos que serán trascendentes en los próximos
comicios.