Desde
el inicio del período presidencial en el año 2018 ha habido un
compromiso irrestricto con la búsqueda de oportunidades y una mayor
equidad entre hombres y mujeres, porque para nadie es un misterio que la
mujer ha estado un paso atrás en materias laborales y otros variados
contextos en los cuales se han evidenciado grandes desventajas.
Pero
dentro de los últimos 3 años, hemos visto avances tremendamente
significativos en relación con los derechos de la mujer, plasmados en
beneficios concretos que buscan posicionarnos en un espacio que nos
hemos ganado con trabajo, compromiso y demostrando que somos tan capaces
como los hombres.
Desde
esta mirada, hemos visto como se han ido equiparando los roles dentro
del hogar, lo que ha permitido sin duda, un alivio en las labores de
crianza y en todo lo que conllevan las tareas domésticas y educativas,
siendo clave, la consciencia de la responsabilidad compartida.
Pero
además de lo que generacionalmente va cambiando, hemos tenido un
gobierno plenamente comprometido con esta búsqueda de igualdad, donde
más que una guerra entre hombres y mujeres, se sostiene una mirada de
bien común, donde cada uno es un aporte para mejorar la calidad de vida
en un país que cada vez sea más justo y donde exista espacio para todos.
Porque
con el apoyo del Estado, son mayores las oportunidades y vemos como
poco a poco nos vamos abriendo camino en una sociedad más equitativa.
Solo por nombrar algunos de los cambios evidenciados en los últimos tres
años, podemos mencionar el fin de las desigualdades y la discriminación
de la mujer en el sistema de Isapre, la promulgación de la ley 21.155
que establece medidas de protección a la lactancia, post natal de
emergencia, ley de protección al empleo y subsidio al empleo y
últimamente el subsidio protege, con lo cual muchas familias han podido
lidiar con los efectos colaterales de la emergencia sanitaria, además de
la importante agenda en materia de erradicar la violencia contra la
mujer.
Es
importante continuar trabajando en pos de la estabilidad familiar y
poder conjugar eficazmente el trabajo con la vida personal, con la
crianza, con el matrimonio, con la vida social y con los diferentes
contextos que se puedan escoger fuera de los compromisos laborales y las
responsabilidades económicas que se adquieren con el paso del tiempo.
Hoy debemos trabajar por ganar un espacio justo, sin buscar bandos que
dividan al hombre y a la mujer, trabajemos por aportar con nuestras
capacidades, levantando necesidades que puedan generar políticas
públicas tan beneficiosas como las que hemos construido en el último
período.